Lunes 19 de abril de 2021

Mons. Olivera recordó a Shaw, "empresario en plenitud, creyente alegre, honrado y solidario"

  • 25 de febrero, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
"La vida de Enrique Shaw es un don para nuestra Patria y para la Iglesia", afirmó el obispo Castrense al celebrar la misa en homenaje al centenario de nacimiento del Siervo de Dios Enrique Shaw.
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Con motivo del centenario de nacimiento del Siervo de Dios Enrique Shaw, el obispado Castrense celebró en la jornada del miércoles 24 de febrero, una misa para honrarlo y rezar por su pronta beatificación. 

Presidida por el obispo Castrense, monseñor Santiago Olivera, la celebración se llevó a cabo en la catedral Stella Maris del barrio porteño de Retiro. Concelebraron la misa el vicario general Castrense, monseñor Gustavo Acuña; el canciller Castrense y capellán Mayor de la Armada Argentina, presbítero Francisco Rostom Maderna; los capellanes Mayores de las Fuerzas Armadas del Ejército Argentino, presbítero Eduardo Castellanos; Fuerza Aérea Argentina, presbítero César Tauro. 

También los capellanes Mayores de las Fuerzas Federales de Seguridad, de Gendarmería Nacional Argentina, presbítero Jorge Massut; Prefectura Naval Argentina, presbítero Diego Tibaldo; y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, presbítero Rubén Bonacina; el rector de la Catedral Castrense, presbítero Diego Pereyra y capellanes Castrenses de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad.

Asimismo, participaron de la celebración autoridades de la Armada Argentina, efectivos de la Fuerza, familiares del Siervo de Dios Enrique Shaw y el postulador de la Causa de Canonización. 

En homilía, monseñor Olivera manifestó que “da mucha alegría a nuestra diócesis castrense poder reconocer a un hombre que pasó por nuestra Armada Argentina, y su vida iluminó en su tiempo e ilumina hoy”. Y más adelante mencionó: “La vida de Enrique Shaw es un don para nuestra Patria y para la Iglesia, rezamos confiados para que ella, un día pueda presentarlo como faro y referente”.

El prelado castrense aseguró que “sin lugar a duda sabemos que todo es providencia, pero lo vemos realmente como providencial que, en estos difíciles tiempos de nuestra Patria, se ponga la mirada en un hombre ‘amigo de Dios’ (como escuchado recién en la lectura del apóstol Santiago 2, 23) trabajador, empresario en plenitud, creyente, por tanto, alegre, de palabra, sin doblez, honrado y solidario”.

Recordando al papa san Juan Pablo II, con quien “experimentamos que la vida del otro es un don para cada uno”, monseñor Olivera dijo que la vida de Shaw también es don para cada uno, porque “así son los santos y sin ánimo de adelantar ningún juicio, muchos intuimos y olemos la vida en Dios de Enrique Shaw”.  

Por otra parte, hizo referencia a la devoción que el empresario tenía por la Eucaristía: “Enrique entendió este gran misterio de fe en su íntima relación con el modo de ver a los hermanos: la Eucaristía permeó toda su vida y se plasmó en algunas líneas formativas para los dirigentes de empresa. Vivía y enseñaba que el empresario tenía un deber propio de perfeccionamiento que se realiza en el darle a los demás. Un deber de servicio abierto a las necesidades de los otros a semejanza de Jesús Eucaristía. La empresa debe ser analógicamente sacramentalisable, refería, de promoción humana, de dignificación humana personal”.

Finalmente, el prelado se invocó a María y a San José para que, junto al testimonio de Shaw, “nos ayuden a renovarnos en la fe, en la esperanza y en la caridad. Fe encarnada, fe hecha obra, esperanza alegre y agradecida y real y concreta caridad. Que así sea”.+

» Texto completo de la homilía