Lunes 4 de julio de 2022

Mons. Ojea: "Pentecostés es la fiesta de la unidad en la diversidad"

  • 5 de junio, 2022
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
"Tenemos que crecer en esto, se lo pedimos al Espíritu Santo, vivir esta profunda comunión, aceptando, escuchando, recibiendo lo diverso y creciendo como personas", propuso el obispo de San Isidro.
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El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, comenzó su reflexión para la solemnidad de Pentecostés recordando que hace unos años fue testigo de una relación entre dos personas muy diversas: “Una anciana sola que necesitaba compañía y que estaba un poquito enojada con sus hijos que no la cuidaban bien, y una joven que buscaba trabajo, que venía con sus dos hijos, su familia”. 

“Dos personas distintas, con educaciones diferentes, edades distintas, expectativas de vida distintas, educaciones distintas. Una de la cultura más rural, del campo; la otra más de ciudad. Miradas distintas de la vida y, sin embargo, llegaron a entenderse, a crecer en ese vínculo”, describió.

“Pentecostés en la fiesta de la unidad en la diversidad”, destacó.

El prelado sanisidrense se refirió luego al relato “maravilloso” de Pentecostés en el libro de Hechos de los Apóstoles, y puntualizó: “Ese día había mucha gente en Jerusalén que hablaban diversas lenguas, pertenecían a países distintos y normalmente no se entendían entre ellos; pero sin embargo el Espíritu Santo hace posible que todos hablaran y se entendieran en una sola lengua, fue posible entenderse; esa unidad, esa lengua nueva, es la lengua de la caridad”.

“La lengua del Espíritu Santo, ese es un lenguaje que entienden todos, de todas las edades, de todas las razas, de todas las culturas, es el lenguaje del corazón y así se quiere quedar Jesús; así deja Jesús su herencia. Su espíritu permanece en nosotros a través de su espíritu y este espíritu nos enseña a escucharnos, a complementarnos, a crecer juntos, a entrar en este tejido que es la búsqueda de la armonía en la diversidad”, aseguró.

“¡Qué desafío grande para nuestro país! El ejemplo que les compartí al comienzo significa que convivimos muchas veces con experiencias de unidad en la diversidad y no las aprovechamos lo suficiente; quizá están al alcance de la mano”.

Monseñor Ojea finalizó su reflexión expresando: “Tenemos que crecer en esto, se lo pedimos al Espíritu Santo, vivir esta profunda comunión, aceptando, escuchando, recibiendo lo diverso y creciendo como personas y como cristianos”.+