Viernes 12 de agosto de 2022

Mons. Ojea: "El Señor rescata nuestra dignidad"

  • 3 de abril, 2022
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
"Que el Señor nos enseñe a saber mirarnos a nosotros mismos, examinarnos con coraje y saber recibir esa dignidad que nos devuelve Jesús cuando emplea con nosotros su misericordia".
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El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, señaló que “la mujer adúltera de la que habla el Evangelio de hoy está ubicada entre la misericordia de Jesús y la violencia de los que le arrojan piedras, mientras Él está enseñando en la sinagoga”.

“Estos hombres tenían piedras en su corazón, piedras con las que querían apedrear a la adúltera, tal era el castigo que merecían estas mujeres: ser apedreadas fuera de la ciudad”, recordó en su reflexión para el quinto domingo del tiempo de Cuaresma.

“Piedras para hacerle trampas a Jesús, eran piedras escondidas, no les interesaba lo que podía pensar Jesús, les interesaba ponerlo a prueba; si Jesús decía que había que matarla entonces se ganaba el desprecio del pueblo que lo amaba; si Jesús decía que no había que cumplir la ley entonces quedamos fuera de la ley”, profundizó, y amplió: “Sin embargo el Señor cuando le hacen la pregunta ‘¿qué hacemos con esta mujer?’ se pone a escribir en la arena como queriendo ganar tiempo para que cese la impulsividad de estas personas que querían sangre”.

El prelado advirtió que “es tremenda la violencia cuando nos domina, es muy difícil frenarla. El Señor se toma su tiempo y dice esta frase que les hace deponer las piedras, esta frase que los desarma: ‘aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra’” y lamentó: “Qué tremendos somos para juzgar a los demás, para echar las culpas de todo a los demás”.

“Como nos pasa continuamente entre nosotros, en nuestro país, la culpa de todo la tiene el otro, la tiene la otra, la tienen los otros”, y exclamó: “Qué falta de coraje para poder aceptar la fragilidad y los errores de uno mismo; qué poco sabemos dentro de nosotros, somos negadores”. “Tenemos miedo de encontrarnos con nuestras verdades; entonces lo más fácil es maldecir, lo más fácil es acusar al otro de todos los males. Se van yendo uno por uno dice el Evangelio y quedan frente a frente la miseria y la misericordia de Jesús. Quedan frente a frente la mujer pecadora y Jesús; ella siente la mirada misericordiosa del Señor que busca su dignidad, el Señor no nos identifica con el pecado, no somos nuestro pecado, podemos pecar, pero no somos eso”.

Monseñor Ojea aseguró que “el Señor rescata nuestra dignidad ‘¿alguien te ha condenado mujer?’; yo tampoco te condeno, vete y en adelante no peques más. Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva. Este es el Evangelio que nos refleja esta verdad”.

“Que el Señor nos enseñe en este tiempo a saber mirarnos a nosotros mismos, examinarnos con coraje y saber recibir esa dignidad que nos devuelve Jesús cuando emplea con nosotros su misericordia. Que Dios los bendiga”, concluyó.+