Sábado 17 de abril de 2021

Mons. Ojea: "Cuidemos esa suprema dignidad que nos hace hermanos"

  • 7 de marzo, 2021
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
"Es verdad que duele mucho cuando se profana un templo nuestro. Nos duele también, de un modo muy hondo, que se lastime la fraternidad entre nosotros", afirmó el obispo de San Isidro.
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El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, recordó que en la historia de las religiones, los pueblos le quisieron ofrecer a Dios "lo mejor, lo más digno, lo más valioso" y puntualizó que en el caso de los cristianos "le ofrecemos a Dios, a Jesús, lo mejor que tenemos".

"Le presentamos el amor de Jesús, en Él habita toda la plenitud de la divinidad. Él es el nuevo templo de Dios, desde Él se realiza el verdadero culto”, subrayó en su mensaje para el tercer domingo de Cuaresma, y profundizó: “Los que somos bautizados participamos de este culto de una manera especial. Él ha querido transformarnos, en espíritu y en verdad le damos ese culto a Dios”.

El prelado estimó que “vendrá un tiempo en el que los verdaderos adoradores lo adorarán en espíritu y en verdad” y, citando el evangelio de San Juan, expresó: “Por eso cada persona humana, hija de Dios, llamada al bautismo, es digna, es sagrada y ahí es la dignidad de la persona amada por Dios”.

“Un templo se puede corromper”, reconoció, pero aclaró: “Por eso tenemos en el Evangelio cómo Jesús expulsa a los vendedores del templo; se puede corromper por miles de motivos, pero sin embargo tenemos que pensar en ese templo interior que es el corazón del hombre, en cómo lo corrompemos: tenemos desde la trata de personas; tenemos la explotación de niños, y tenemos tantos modos de como pisotear la fraternidad entre nosotros”.

“Es verdad que duele mucho cuando se profana un templo nuestro. Celebramos la misa junto a mi hermano, monseñor Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora por lo que ha pasado en la catedral – Nuestra Señora de la Paz – de Lomas de Zamora. Allí se ha profanado la Eucaristía, se han roto imágenes... Esto nos duele terriblemente", expresó“

"Nos duele también, de un modo muy hondo, que se lastime la fraternidad entre nosotros. Cada persona es sagrada, está llamada al bautismo, está llamada a ser cristiana, está llamada desde su corazón a rendir el verdadero culto a Dios”.

Por último, monseñor Ojea instó a cuidar "esa suprema dignidad que nos hace hermanos”.+