Viernes 2 de diciembre de 2022

Mons. Ojea: "Creemos en el derecho a toda vida. Ninguna es descartable"

  • 22 de febrero, 2020
En una entrevista de la agencia Télam, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y obispo de San Isidro, Mons. Oscar Ojea, brindó su posición sobre los temas en agenda: el aborto, el sostenimiento de la Iglesia, y el documento Querida Amazonía del papa Francisco. "No somos antiderechos. Creemos en el derecho a cada vida porque ninguna es descartable", afirmó el prelado.
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El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, brindó una entrevista a la agencia Télam en la que reflexionó sobre los temas en agenda: el aborto y el anunciado proyecto para legalizarlo que el presidente Alberto Fernández enviará al Congreso, los nuevos planes para el sostenimiento de la Iglesia y el documento del papa Francisco “Querida Amazonía”.



En la sede de la Conferencia Episcopal Argentina del barrio porteño de Retiro, monseñor Ojea afirmó que es "profundamente totalitario" decir que la Iglesia ejerce "un lobby o una presión" cuando expresa su opinión en contra de la legalización del aborto, y pidió que durante el debate parlamentario del proyecto que enviará el Poder Ejecutivo "no haya agresividad ni descalificaciones" hacia las opiniones diversas.



Dijo que si bien "hay que honrar las deudas y cumplir los compromisos" asumidos por el país, el pago "no se puede llevar a cabo a costa del hambre del pueblo"; condenó el extractivismo mineral y forestal como "instrumentos que matan"; reclamó que "el interés de unas pocas empresas poderosas" no esté sobre "el bien de la humanidad entera"; y explicó que Francisco no considera que “para incentivar la misiones en la zona amazónica sea necesario ordenar sacerdotes casados en este momento".



El aborto

Al hablar sobre el nuevo proyecto de ley para legalizar el aborto, monseñor Ojea opinó que “el presidente en cada encuentro que tuvimos dijo que consideraba al aborto un tema sanitario y de salud pública”. Nosotros, afirmó, “no somos antiderechos. Creemos en el derecho a cada vida porque ninguna es descartable, porque el primer derecho humano es el derecho a la vida. Si luchamos por defender las especies y que no se toque ni un insecto porque su extinción puede colaborar al desequilibrio de un bioma, ¿cómo no defender la vida humana desde la concepción y considerar todo atentado contra ella como una forma de descarte?”



Sobre la misa convocada en Luján el 8 de marzo próximo, el prelado señaló que era una buena oportunidad para “pedir por la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Cuando la Iglesia habla del derecho a la vida, no está haciendo lobby o presión. Es profundamente totalitario decir que una postura de pensamiento histórico significa ejercer algún tipo de presión. Como lo hicimos hace dos años -cuando un proyecto similar fue aprobado en Diputados y finalmente rechazado en el Senado- vamos a seguir planteando nuestra posición con respeto y sin agresividad. Queremos especialmente generar conciencia entre los jóvenes para que nuestro mensaje sea mejor entendido”.



Monseñor Ojea opinó que este es un tema que "abre grietas" en la sociedad, a pesar de que, en diálogo con el presidente, Alberto Fernández dijo que “está en contra de favorecer cualquier grieta o enfrentamiento”. “Nosotros le manifestamos con claridad que proponer este tema de entrada es proponer un tema que abre grietas. Desde la Iglesia haremos todo lo posible para que la expresión de nuestras opiniones no favorezca la descalificación de quienes piensen lo contrario”, sostuvo.



“Necesitamos proyectos para mejorar la salud pública durante los embarazos y la primera infancia. Pero en la presentación de una ley de maternidad sustentable, pensamos distinguir con claridad los temas y fijar nuestra posición”, añadió luego.



Sobre el debate de 2018, indicó: “Es probable que haya muchos errores en nuestros modos de exponer la pastoral de la vida. Puede ser que sacerdotes y catequistas no posean la debida preparación para presentar este aspecto que tiene que ver con el derecho natural de la vida. Tal vez hayamos sido poco claros. No queremos que se interprete que la Iglesia está en contra de los derechos de la mujer y su libertad. La Iglesia defiende ardientemente los derechos de la mujer. Lejos de ser autoritarios, respetamos profundamente esos derechos y su camino en pos de la igualdad. Repudiamos todo lo que tiene que ver con el maltrato, el abuso y el rebajamiento de la mujer”.



El nuevo método de sostenimiento de la Iglesia

En medio del proceso de renegociación de la deuda pública que lleva adelante el gobierno de Alberto Fernández, monseñor Ojea hizo mención al reciente documento emitido por la Pastoral Social que cita la postura de san Juan Pablo II sobre la deuda externa: “Hay que honrar las deudas, hay que pagarlas y tenemos que cumplir los compromisos. Sin embargo, esto no se puede llevar a cabo a costa del hambre y de situaciones muy dolorosas para la mayoría de nuestro pueblo. Pensamos que tenemos que pagar hasta donde podamos, no condicionando cosas esenciales que tienen que ver con el equilibrio social del país”.



"El servicio de la deuda no puede ser satisfecho al precio de una asfixia de la economía del país", decía el documento, que se conoció días después de que el presidente Alberto Fernández le pidiera a los empresarios, sindicalistas y movimientos sociales su apoyo para encarar las negociaciones con el FMI.



Monseñor Ojea hizo mención al encuentro de Francisco sobre economía que se realizará del 26 al 28 de marzo en la ciudad de Asís. Allí estudiantes, emprendedores y economistas jóvenes de todo el mundo se reunirán con el Papa para debatir "un pacto común con el propósito de cambiar la economía actual y encontrar formas innovadoras de relaciones económicas y sociales".



“El Papa quiere que los economistas jóvenes trabajen para hallar fundamentos éticos en el sistema financiero internacional y debatan sobre cuál es el lugar de las naciones y las multinacionales en estos temas. Además que piensen cómo se puede acceder a una economía más humana que tenga como centro el interés del hombre y no la multiplicación del lucro y cómo se puede repensar un mundo a través del diálogo y los consensos indispensables por los riesgos climáticos que vive el planeta”, sostuvo el titular de la CEA.



El viernes 27 de marzo, el encuentro de Asís tendrá su réplica en la villa marista de Luján, organizada por los Hogares de Cristo.



Cuidar la Amazonia

Por último, el presidente de la CEA destacó la "responsabilidad de cuidar el bioma amazónico”, al que denominó como el “gran pulmón en el que respiramos todos" y condenó el "extractivismo desenfrenado", como lo hizo el papa Francisco en su reciente documento sobre la Amazonía.



Repasando del documento "Querida Amazonía", monseñor Ojea indicó: "El Papa repite que todo está conectado, que se toca algo y repercute en otro lado. Si no cuidamos el bioma amazónico, el pato lo paga el aumento en el nivel del mar de todo el planeta”. En el documento, Francisco "defiende los derechos de una enorme diversidad étnica y cultural que vivía en un hermoso equilibrio cósmico, que comenzó a no funcionar y se producen migraciones forzadas a las ciudades donde reciben el peor trato".



Resaltó la condena a “los extractivismos desenfrenados, que no tienen protocolos, y dijo que sólo interesa usar recursos y diezmar el territorio. Condenó la tala indiscriminada de árboles que favorece el calentamiento global".



El titular de la CEA aseveró que el pontífice argentino "hace una ponderación de los valores culturales y la capacidad contemplativa de las comunidades indígenas, y renueva el pedido de perdón por el modo en que la Iglesia pudo haber colaborado en los crímenes contra los pueblos originarios en la llamada conquista de América".



Sobre la decisión del Vaticano de seguir analizando temas como la posible ordenación sacerdotal de hombres casados, monseñor Ojea explicó que Francisco "privilegia el aporte del laicado no clericalizado, permitiendo la posibilidad de que haya laicos que puedan dirigir comunidades, y no le parece que para incentivar las misiones en la zona sea necesario ordenar sacerdotes casados en este momento".+