Miércoles 25 de mayo de 2022

Mons. Ñáñez destacó el modelo de entrega y misericordia de la beata Cabanillas

  • 26 de agosto, 2021
  • Córdoba (AICA)
En un nuevo aniversario de la muerte de la beata Cabanillas, el arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos José Ñáñez, presidió una misa en el templo de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas.
Doná a AICA.org

El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, presidió el 25 de agosto una misa en honor de la beata María del Tránsito Cabanillas, al celebrarse un nuevo aniversario de su muerte, y en el año del bicentenario de su nacimiento.

La celebración tuvo lugar en el templo de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, ubicado en el barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba, y en su homilía, el prelado destacó: "Hacemos memoria agradecida por su testimonio evangélico que enriqueció a la Iglesia que está en Córdoba, y por su servicio abnegado y generoso que benefició a cuantos estuvieron alrededor de ella".

Tomando el Evangelio, hizo hincapié en la frase que Jesús dijo a sus discípulos en la última cena: "Como el Padre me amó, así los he amado yo". Al respecto, expresó: "Es una afirmación dirigida a todos los discípulos del Señor, en todo lugar y en todo tiempo. A María del Tránsito en su momento, y a nosotros hoy".

"Es bueno detenernos en esto. Creer en el amor de Dios, manifestado en Jesús por todos nosotros, dejarnos querer por Dios, dejarnos querer por el Señor. Esto es una experiencia fundamental en nuestra vida cristiana, es la clave de la vida de María del Tránsito: creyó en el amor de Dios manifestado en Jesús, se dejó querer. Un amor inconmensurable", destacó.

En ese sentido, llamó a "buscar corresponderle al amor que Él nos tiene, y que trabaja en nuestro corazón, renovándolo, transformándolo para que sea capaz de devolver amor por el amor que recibe". 

"Esto que Jesús les pide a los discípulos y nos pide a nosotros, no es una quimera: 'Permanezcan en mi amor', porque Su amor sana nuestro corazón, lo transforma, nos capacita para amar a nuestra vez, a Aquel que nos amó primero. La vida de María del Tránsito se explica desde esta iniciativa del Señor para con ella y desde su generosa correspondencia a esta iniciativa", sostuvo.

"El broche de oro de su vida y de su experiencia espiritual fue el triunfo de la mansedumbre, que no es debilidad que se dobla sino la fortaleza obrando con suavidad. Y la beata María del Tránsito sufrió y ofreció su reclusión sin quejarse ni protestar", recordó. "El Señor la acompañaba y protegía; fue fuerte para obedecer y para perdonar", afirmó.

"Qué bien que nos viene a los argentinos hablar de esto, de perdón mutuo, cuando vivimos momentos de enfrentamiento y distanciamiento que parecen irreconciliables, el testimonio de María del Tránsito es una proclamación silenciosa del Evangelio de la misericordia, del Evangelio del perdón".

"Ella, a pesar de su fragilidad, sabía que llevaba el tesoro de su amistad con el Señor en la vasija de barro, de su condición humana y peregrina", valoró. "Su vida fue y es fecunda, como el sarmiento unido a la vid, y benefició seguramente a quien la hizo sufrir".+