Miércoles 26 de enero de 2022

Mons. Mestre reflexionó sobre el Bautismo del Señor

  • 15 de enero, 2019
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
Al culminar el tiempo de Navidad con la celebración del Bautismo del Señor, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre propuso sus tradicionales tres puntitos para la reflexión, a partir de las palabras: "Solidaridad, renovación, catequistas".
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El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, animó a los fieles a reflexionar sobre el Bautismo del Señor a partir de sus tradicionales "tres puntitos". En esta oportunidad, al culminar el tiempo de Navidad celebrando el Bautismo del Señor, destacó que estamos "ante un relato de manifestación, de revelación de Dios al mundo, una teofanía, donde por la acción del Espíritu Santo el Padre da conocer a su Hijo muy querido".

En este misterio de la vida de Jesús, recordó el prelado, se produce el paso del bautismo de purificación al santo sacramento del Bautismo. "Es Jesús quien santifica las aguas para dar lugar a la vida nueva de los hijos de Dios", afirmó.

"Cristo se hace bautizar, no para santificarse con el agua, sino para santificar el agua y para purificar aquella corriente con su propia purificación y mediante el contacto de su cuerpo. Pues la consagración de Cristo es la consagración completa del agua", explicó.

En ese sentido propuso, a la luz de la riqueza de la Palabra bíblica para este día, de los textos litúrgicos y de la reflexión magisterial y catequística de la Iglesia, tres puntos para la meditación sintetizados en tres palabras: "Solidaridad, renovación, catequistas".

En cuanto a solidaridad, se refirió a la solidaridad de Jesús con la humanidad pecadora, al someterse al rito de purificación sin necesidad de hacerlo porque en Él no hay pecado. "Esto es realmente misericordia: el corazón de Dios que se inclina, se acerca a la miseria, a la debilidad, al pecado de los hombres".

"Dios es duro, implacable con el pecado que quiere arrancar y destruir, pero profundamente misericordioso con el pecador que quiere rescatar en su solidaridad extrema para salvar a la humanidad", afirmó, y planteó unas preguntas para invitar a la reflexión: "¿Experimento la cercanía de Dios en mi vida? Mirando mi pecado personal, puntual y concreto: ¿descubro que Dios es solidario y misericordioso conmigo para aniquilar ese pecado?".

En segundo lugar, su meditación se centró en la renovación de la gracia bautismal. Refiriéndose a la segunda lectura, destaca la referencia a la gracia, "el poder salvador de Dios que entra en el corazón y capacita para obrar el bien con sobriedad, justicia y piedad".



"Esta es nuestra dignidad bautismal: haber renacido por el Bautismo y haber sido renovados por el Espíritu Santo. Bautizarse es haber sido sumergido en el Misterio del Dios Uno y Trino. Esto que aconteció ayer tiene su efecto hoy. El Bautismo de muchos o pocos años atrás sigue teniendo su eficacia en el presente si nos dejamos renovar por el Espíritu. Si no es así es porque no estamos abiertos al don de la gracia bautismal que se renueva en la vida de oración, en el Sacramento de la Reconciliación y en la celebración fecunda de la Eucaristía", continuó.

En ese sentido, preguntó: "¿Dejo que la gracia de Dios siga actuando en mi vida como lo hizo en el momento del Bautismo? ¿Renuevo la fuerza de la gracia bautismal en mi vida espiritual y sacramental o me he olvidado del Bautismo recibido, de mi dignidad de bautizado?".

Finalmente, se refirió a los catequistas convencidos de la centralidad del Bautismo, afirmando que "es catequista quien tiene un ministerio y un servicio específico en la formación integral de la fe. Pero también se es catequista de forma asistemática en la vida toda. Con respecto al Bautismo y, especialmente, al Bautismo de niños pequeños, debemos recuperar nuestra vocación y actitud catequística de forma paradigmática en todos los momentos y ambientes de nuestra vida", animó. "No tengamos miedo de formarnos y formar, instruir, catequizar sin imposiciones pero con claridad", aconsejó.

Finalmente, propuso otras preguntas para meditar: "¿Le doy realmente importancia al Santo Sacramento del Bautismo? ¿De qué forma? ¿Valoro el Bautismo como puerta de entrada a la vida sacramental de la Iglesia? ¿Lo doy a conocer? ¿Busco catequizar con respeto, cuidado y claridad?".+