Viernes 17 de septiembre de 2021

Mons. Mestre: "La Eucaristía nos hace estar unidos vitalmente al Señor"

  • 17 de junio, 2020
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
En la solemnidad del Corpus Christi, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, predicó con sus habituales tres puntitos: "Hambre", "centralidad" y "permanecer" fueron sus palabras.
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En su reflexión para el domingo 14 de junio, en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, se refirió a tres puntos del Evangelio del Discurso del Pan de Vida: “Nuestra experiencia del hambre”, “La centralidad de la Eucaristía Dominical” y “Permanecer vitalmente en Cristo a través de la Eucaristía”.

El obispo se detuvo a observar la cantidad de veces que son nombradas ciertas palabras en el relato de San Juan 6: Son 8 veces el verbo comer, 6 veces la palabra carne, 3 veces el verbo beber, 4 veces la palabra sangre, 5 veces el término pan y 9 veces la raíz vida-vivir.

Nuestra experiencia del hambre
Al comenzar, el obispo se refiere a la experiencia “humana-vital del hambre”, que tiene distintas expresiones y niveles: “partiendo de lo más básico y esencial para la vida como es el pan material y abriéndonos al significado metafórico”, es decir, hambre de “afecto, de perdón, de sentido, de verdad, de plenitud, de paz, de escucha, de valores y, sobre todo, hambre de Dios”. En este sentido, monseñor Mestre mencionó que ambos tipos de hambre se “entrecruzan” en personas y familias de nuestra Patria y exclamó: “¡Qué bueno si como discípulos del Señor tenemos hambre de buscar saciar el hambre insatisfecho de tantos hermanos en los diversos niveles que se pueda dar!”

La centralidad de la Eucaristía Dominical
El Evangelio tiene una “insistencia de comer el cuerpo y beber la sangre del Señor”, es decir una centralidad en el sacramento. Es que “es el Alimento con mayúsculas para la Vida con mayúsculas. La tradición de la Iglesia ha definido de hecho esta centralidad diciendo que la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana”, explicó monseñor Mestre. Entonces, debemos preguntarnos “si es realmente así en nuestra vida personal y comunitaria”. La misa del domingo está llamada a ser “el centro de la semana”, porque las experiencias de nuestra semana tienen como eje a la Eucaristía, “si esto no fuera así, nuestra espiritualidad estaría desenfocada y nos estaríamos perdiendo lo esencial del Alimento de Vida Eterna”.

Permanecer vitalmente en Cristo a través de la Eucaristía
Finalmente, aparece el verbo griego menein que significa “permanecer unido”, pero de modo “dinámico”, “dialógico”. Es decir, “con un invariable ida y vuelta, con una relación de diálogo constante con el Señor de Tú a tú”. Por este motivo, explicó monseñor Mestre, “el Señor permanece en nosotros, nosotros debemos permanecer en Él. Esto hace la Eucaristía en nosotros. La Eucaristía nos hace estar unidos vitalmente al Señor, nos hace permanecer en Él a través de tres verbos inseparables que refieren a la totalidad de este Sacramento: celebrar, adorar y comulgar”.+