Martes 29 de noviembre de 2022

Mons. Martorell imploró a la Virgen para que nos ampare de la mentira y el engaño

  • 9 de junio, 2016
  • Puerto Iguazú (Misiones) (AICA)
El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, reflexionó sobre el Evangelio en el que Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín, y pidió "que no nos creamos dueños de la vida". "El pecado ciega y no deja ver la realidad como es", una ceguera "que produce la muerte física de muchos", lamentó.
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El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, reflexionó sobre el Evangelio en el que Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín y explicó que "Jesús no necesita súplicas porque ?Él se sabe Dios?, sino que, con la autoridad de quien obra por virtud propia, da una orden sencilla: ?Levántate?".

"Solamente quien tiene potestad sobre la vida y la muerte puede obrar con esa autoridad", aseguró el obispo. "No lo hacen los profetas, ni lo harán los discípulos, sólo lo hace el Señor y quien con fe y amor lo invoque, con profunda fe en Dios y amor puro por el hombre", detalló.

Sin embargo, afirmó que "la ?resurrección a la vida? no se trata sólo de la muerte física, sino también de la muerte moral ¡Jesús cambió la vida de tantos!", y mencionó a Pablo, quien "cambió de ruta y se consagró enteramente al Evangelio y a Jesucristo. Pablo estaba muerto y volvió a la vida".

"Hoy vemos tantas personas que están muertas y no quieren volver a la vida, tantos que se creen dueños de la vida y de la muerte, de la pobreza y la riqueza. ¡Hay tantos que están muertos!", lamentó, y añadió: "El pecado los ciega y no les deja ver la realidad como es, aunque sean conscientes de que esa actitud de ceguera produce la muerte física de muchos".

Asimismo, afirmó que "el demonio no es ajeno a esta realidad, más bien la provoca, pues él es el padre de la mentira y del engaño. Los que quieren hacernos creer que el aborto es bueno y que la madre es la dueña de la vida ¡Si vieran cuántas mujeres ya entradas en edad siguen sufriendo por haber matado a un niño en su vientre! Sufrimiento que no tiene consuelo".

También, se refirió a "los jóvenes engañados por los mercaderes de la droga que se encuentran después, cuando casi no hay remedio, en un solo lamento, y los niños vendidos por madres confundidas por la labia de los mercaderes y la desesperación de la pobreza".

"La Iglesia católica mantiene desde Roma 123.000 centros de asistencia, drogadicción, enfermedades venéreas, lepra, centros de atención a los enfermos de sida, tuberculosis, sin contar los centros diocesanos en todos los continentes. La Iglesia, para algunos gobernantes, no tiene autoridad para hablar de estas cosas. ¡Quizás debiéramos ostentar el título de legislador o gobernante para poder hablar! Dios nos ha dado autoridad para cuidar de la vida y procurar el bien común entre los habitantes de un pueblo", enfatizó.

Finalmente, Mons. Martorell pidió que "no nos creamos dueños de la vida y menos hagamos creer a los demás que somos el camino verdadero y que lo que decimos no admite contradicción". "¡Cuidado!", advirtió.

"Que la Virgen nos ampare de la mentira y el engaño, y nos conduzca por los caminos del bien y de la vida", concluyó.+

Texto completo de la homlía