Martes 29 de noviembre de 2022

Mons. Martorell: "El cristiano no debe tener preocupaciones excesivas por las cosas temporales"

  • 10 de agosto, 2016
  • Puerto Iguazú (Misiones) (AICA)
En su comentario semanal, el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, comentó que "los discípulos de Jesús -aunque pocos- en un mundo incrédulo, no deben temer, pues el Padre los ha constituido herederos del Reino y sobre Él se apoya la certeza de alcanzarlo un día", y afirmó que "el cristiano no debe tener preocupaciones y afanes excesivos por las cosas temporales".
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"Los discípulos de Jesús -aunque pocos- en un mundo incrédulo, no deben temer, pues el Padre los ha constituido herederos del Reino y sobre Él se apoya la certeza de alcanzarlo un día", afirmó el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, en su comentario semanal.

Asimismo, aseguró que "deben, como Abraham, renunciar a las seguridades terrenas y aceptar vivir como pobres, desasidos y desarraigados, totalmente vueltos hacia el verdadero tesoro que no está en la tierra, sino en el cielo".

Para el prelado, el cristiano "no debe tener preocupaciones y afanes excesivos por las cosas temporales, sino que debe cuidar de ellas teniendo ?la cintura ceñida y las lámparas encendidas, como los que aguardan a que su Señor vuelva para abrirle apenas venga y llame?".

Comentando el texto evangélico de la parábola del administrador fiel, monseñor Martorell señaló también que "los cristianos deberán aguardar con fe y esperanza sin saber el cuándo o el cómo del cumplimiento de las divinas promesas. Mientras tanto deberemos caminar por el mundo confiados en las promesas del Señor y saber -a través de la fe y la esperanza- que ellas se cumplirán".

"Somos ciudadanos del cielo en esta tierra y caminamos construyéndola en la fe y afianzándola en el amor a la espera de la venida definitiva del Señor. La fuerza del amor de Dios nos sostiene en el caminar de cada día construyendo este mundo y esta ciudad, esperando el gozo definitivo del Reino de los Cielos", expresó y concluyó pidiendo que María, "la discípula perfecta de la fe, nos enseñe a caminar y a vivir esperando en el amor la patria definitiva". +

Homilía completa.