Viernes 1 de julio de 2022

Mons. Martínez: Octubre, un mes para rezar por las familias y los jóvenes

  • 10 de octubre, 2018
  • Posadas (Misiones) (AICA)
El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, afirmó que en octubre hay varios motivos para "pedir, reflexionar y orar", especialmente por las familias, como hará este miércoles 18 en el santuario diocesano de Loreto, y por los jóvenes en el marco del Sínodo de los Obispos que se desarrolla en Roma.
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El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, afirmó que en octubre hay varios motivos para "pedir, reflexionar y orar", entre ellos por las familias y los jóvenes.

"En la diócesis venimos acentuando el tema de la familia, una de nuestras prioridades desde el primer Sínodo diocesano de 2007. Ha sido un tema pastoral que, además, hemos intensificado a partir de los sínodos de la Iglesia y la exhortación Amoris laetitia del papa Francisco", destacó.

El prelado recordó que hoy, miércoles 10 de octubre, a las 18, en el santuario de Loreto presidirá una misa para "pedir y agradecer por nuestras familias a nuestra Madre de Loreto" y agregó: "Allí llevaremos nuestras peticiones, dolores, preocupaciones y agradecimientos como familia a los pies de nuestra Madre".

"También en octubre se realiza en Roma el Sínodo sobre los jóvenes. En ese contexto, y como cada año, al dedicar este mes a la oración por las misiones, el papa Francisco nos envía un mensaje que se denomina: ?Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos?", indicó.

"El Sínodo que se celebra en Roma, en el mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús les quiere decir a los jóvenes y, a través de ustedes, a las comunidades cristianas", aseguró.

Monseñor Martínez les pidió a los jóvenes que "no tengan miedo de Cristo y de su Iglesia", porque "en ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida".

"Se los digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos", concluyó.+