Miércoles 18 de mayo de 2022

Mons. Martínez: "¡No claudicamos en la esperanza!"

  • 20 de abril, 2022
  • Posadas (Misiones) (AICA)
El obispo de Posadas aseguró que "la esperanza cristiana reclama un fuerte compromiso personal y social, y nos lleva a ser protagonistas y responsables para que las cosas anden mejor".
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El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, aseguró que este domingo se celebró “el triunfo de la Vida sobre la muerte, la resurrección de Cristo. ¡Es la celebración de la Pascua y de la esperanza!”

El prelado posadeño invitó a detenerse a reflexionar sobre “esta certeza de la fe, que tenemos los cristianos: nuestra esperanza se fundamenta en que Cristo resucitó” y preguntó: “Esta esperanza ¿cómo repercute en nuestra actitud de vida en las cosas cotidianas?”

“Sabemos que sostenernos en la esperanza no es fácil en un contexto marcado por una crisis de época. Las consecuencias de esa crisis que puede desesperanzarnos también se encuentran en búsquedas desviadas de Dios; en la multiplicación de falsas propuestas religiosas que mienten y dañan la sana religiosidad de nuestro pueblo; en el secularismo de los ‘megamedios’ que entran en nuestros hogares con nuestro consentimiento; o, en la multiplicidad de propuestas supersticiosas o mágicas”. 

“También puede desesperanzarnos el percibir que el crecimiento económico alcanza a algunos, y otros sectores que significan grandes porcentajes de nuestra sociedad, solo sobreviven y quedan excluidos de un circuito competitivo y cruelmente exigente”, agregó, y planteó: “¿Cómo se rompe el circuito de la pobreza de los que sin culpa padecieron la desnutrición en la infancia, o bien el acceso a la educación o la salud?” 

Monseñor Martínez afirmó que “a los signos de la cultura de la muerte también se suman, la fragilidad en la que viven tantos niños, adolescentes y jóvenes por contextos no incluyentes en el trabajo y educación; y por el flagelo de estructuras de corrupción como la droga que los dañan gravemente”.

“Aunque haya muchos signos de muerte, tenemos la certeza de la Vida, de la resurrección de Cristo. Por esta poderosa razón ¡no claudicamos en la esperanza! La esperanza cristiana reclama un fuerte compromiso personal y social, y nos lleva a ser protagonistas y responsables para que las cosas anden mejor. Cada uno desde su propia realidad y con sus propios problemas, debe participar”.

“La frase ¡para qué meterse si esto no va a cambiar! es contraria a la esperanza cristiana”, sostuvo, al exhortar a ser testigos de la esperanza.+