Lunes 4 de julio de 2022

Mons. Martínez lamentó la falta de escucha en la vida cotidiana y pública

  • 1 de junio, 2022
  • Posadas (Misiones) (AICA)
Los cristianos olvidamos que el servicio de la escucha nos ha sido confiado por Aquel que es el oyente por excelencia, a cuya obra estamos llamados a participar", recordó el obispo de Posadas.
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Monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, recordó que en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la Iglesia celebra con los comunicadores sociales, periodistas, lectores, trabajadores en general, ligados a esta tarea, “orando, reflexionando y pidiendo por ellos para que puedan ser fieles a su vocación y misión”.

Sobre la base del mensaje del papa Francisco para esta jornada, el prelado posadeño lamentó “la falta de escucha, que experimentamos muchas veces en la vida cotidiana, es evidente también en la vida pública, en la que, a menudo, en lugar de oír al otro, lo que nos gusta es escucharnos a nosotros mismos”.

“Esto es síntoma de que, más que la verdad y el bien, se busca el consenso; más que a la escucha, se está atento a la audiencia. La buena comunicación, en cambio, no trata de impresionar al público con un comentario ingenioso dirigido a ridiculizar al interlocutor, sino que presta atención a las razones del otro y trata de hacer que se comprenda la complejidad de la realidad”, diferenció citando el texto papal. 

“Es triste cuando, también en la Iglesia, se forman bandos ideológicos, la escucha desaparece y su lugar lo ocupan contraposiciones estériles. En realidad, en muchos de nuestros diálogos no nos comunicamos en absoluto. Estamos simplemente esperando que el otro termine de hablar para imponer nuestro punto de vista”, profundizó.

Monseñor Martínez consideró, al igual que el pontífice, que “también en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos”, al definirlo como “el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros”.

“Nosotros los cristianos olvidamos que el servicio de la escucha nos ha sido confiado por Aquel que es el oyente por excelencia, a cuya obra estamos llamados a participar. Debemos escuchar con los oídos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios”, planteó.

“Conscientes de participar en una comunión que nos precede y nos incluye, podemos redescubrir una Iglesia sinfónica, en la que cada uno puede cantar con su propia voz acogiendo las de los demás como un don, para manifestar la armonía del conjunto que el Espíritu Santo compone”, concluyó en sintonía con el texto papal.+