Martes 17 de mayo de 2022

Mons. Fassi en Lourdes: "Imitar la ternura de José y María"

  • 12 de febrero, 2021
  • Santos Lugares (Buenos Aires) (AICA)
En la festividad de Nuestra Señora de Lourdes y la Jornada Mundial del Enfermo, el santuario homónimo de la localidad de Santos Lugares, celebró a su patrona.
Doná a AICA.org

El santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Santos Lugares, diócesis de San Martín, celebró este jueves 11 de febrero sus fiestas patronales con el lema "Contigo, Virgen de Lourdes, se humaniza y se dignifica la familia".

Durante toda la jornada, hubo misas, meditaciones, rosarios, bendiciones a enfermos y la misa central a cargo del obispo diocesano, monseñor Martín Fassi, se celebró a las 20, luego de realizar una procesión con la imagen de la Virgen por las calles del barrio.

Monseñor Fassi animó a “venir al santuario no solo a pedir a la Virgen, sino a tomar fuerza de su ejemplo de compromiso con la historia presente”. Entonces, tomó tres conceptos que invitó a escuchar, en primer lugar, “dar a luz la mente de Cristo”, es decir, “hacer de nuestra fe un estilo de comportamiento, de vinculación, de vida fraterna”, y que “la fe nos enseñe a vincularnos”.

Por otro lado, dijo que, como la Virgen, debemos ser “capaces de soñar”, y mencionó esos sueños presentes en la diócesis: Que sea una “Iglesia diocesana que vuelva siempre al Evangelio y sea testimonio vivo de Jesús; que madure su fe, con formación, oración y espiritualidad; que sea inclusiva y abierta, que reciba la vida como viene; que salga al encuentro cercana a los que sufren, que escuche; que sea orgánica y comunicada”.

Estos sueños son “modos de crear fraternidad”, aseguró y parten “desde abajo, marcando un horizonte de llegada”. El obispo de San Martín admitió que el año de pandemia dejó en evidencia nuestra fragilidad, en el sistema educativo, sanitario, en la convivencia y en el cuidado de la vida; pero señaló que "el hecho de descubrir que somos frágiles es una gran riqueza, es el comienzo de la solución de nuestros problemas, porque la conciencia de fragilidad me abre al otro para decirle ‘te necesito’”.

Finalmente, habló de lo que “nos lleva a reconocer la necesidad de una cultura del cuidado y del respeto”. Este es un aspecto comunitario ya que “cuidar a los otros es cuidar el sueño personal. El cuidado implica reconocer un valor y su necesidad de que perdure y no se pierda”, dejando de lado la “cultura del descarte” y animando a rescatar la ternura de José y María.

Al concluir su homilía, deseó a toda la diócesis tener la ternura de José y María, “su fuerza, su poder, su respeto y su cuidado, como ellos cuidaron al Niño. María hoy, en este santuario, nos invita a aceptar la vida de los demás y a cuidar con respeto el tiempo presente”.+