Lunes 21 de junio de 2021

Mons. Conejero Gallego: El llamado a la misión, siempre vigente

  • 7 de octubre, 2020
  • Formosa (AICA)
"En este mundo herido, deteriorado y frágil, estamos llamados a anunciar y a vivir la Buena Noticia del Reino de Dios: Jesucristo, enviados para servir y amar como Él", destacó el obispo de Formosa.
Doná a AICA.org

El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, consideró que los que sienten la llamada a la misión seguramente, más de una vez, se identificaron con la respuesta del profeta Isaías: “Aquí estoy, ¡envíame!”, al recordar que ese es el lema elegido para la Jornada Mundial Misionera 2020, año de la pandemia del Covid- 19.

“Sin duda alguna, tanto la disponibilidad interior como la prontitud en responder a la vocación de Dios y de la Iglesia, para colaborar en la misión de su designio salvador a favor de los hombres, son fundamentales para los discípulos de Jesús”, subrayó. 

En su editorial mensual en el periódico diocesano Peregrinamos, el prelado sostuvo que “María, Madre de Jesús, y su Hijo Jesucristo, misionero del Padre, son los modelos mejores y más perfectos de la entrega total de la vida”.

“Al contemplar la vida y la enseñanza de Jesús, descubrimos que servir y amar hasta el extremo a los demás, es la síntesis de su ser y obrar, la motivación y concreción de la voluntad divina”, agregó.

El obispo formoseño recordó que octubre, mes de las Misiones y del Santo Rosario, está lleno de celebraciones, memorias y fiestas de “grandes discípulos, amigos, misioneros y testigos de Jesús muerto y resucitado” y citó a Teresa del Niño Jesús, Francisco de Asís, Teresa de Jesús, Margarita María Alacoque, Ignacio de Antioquía, Pablo de la Cruz, San Juan Pablo II y San Antonio María Claret, entre otros. 

“También nosotros, cada uno conforme a su propio estado de vida, estamos llamados a la santidad y a cooperar, con todas nuestras fuerzas y dones recibidos de lo alto, a la misión salvífica de la Iglesia. Aquí y ahora, en las circunstancias concretas de nuestra historia, en medio de los problemas y desafíos actuales del mundo y de la Iglesia”, concluyó.+

» Texto completo del editorial