Lunes 24 de enero de 2022

Mons. Castagna: "María, Maestra de vida"

  • 30 de diciembre, 2021
  • Corrientes (AICA)
El arzobispo emérito de Corrientes aseguró que María es "una pedagoga insuperable", al señalar que de ella recibimos "la Verdad, que el Padre quiere transmitirnos: Jesucristo".
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El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, destacó que “María, desde su perspectiva de Madre de Dios, recibe la misión, humanamente incomprensible, de constituirse en Madre de hombres y mujeres, todos ellos redimidos por su Hijo divino”.

“La liturgia de hoy es un impulso misericordioso de Dios para que todos puedan acceder a la salvación”, recordó en su sugerencia para la homilia de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios.

“Este año es un nuevo capítulo -para muchos puede ser el último- que será preciso redactar correctamente”, reflexionó. 

Monseñor Castagna definió a María como “una pedagoga insuperable”, porque “es condición indispensable, aprender a ser niño junto a la Madre”.

“Todo lo recibimos a través de ella: me refiero a la Verdad, que el Padre quiere transmitirnos: Jesucristo”.

Texto de la sugerencia
1.- 2022 junto a María, Madre de Dios y nuestra. Iniciamos el Año 2022 junto a María, José y los humildes pastores, adorando con fervor al pequeño Niño Dios recién nacido. Hace una semana celebrábamos ese Nacimiento prodigioso, que dio a la vieja historia humana una nueva y definitiva dimensión. A partir de entonces todo puede cambiar, la única condición es el consentimiento de los hombres al generoso don divino. Si no se produce la renovación es por culpa de quienes deberían consentir con el don. San Juan lo expresa en el prólogo de su Evangelio: “La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo ilumina a todo hombre”.  “Pero a todos los que la recibieron (a la Palabra), a los que creen en su Nombre les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”. (Juan 1, 9 y 12) Nuestro deber es recibir a ese Niño, como María, José y los pastores. Él es la Palabra encarnada, que vino para constituirse en salvación de quienes la reciben.

2.- Una nueva e imperdible oportunidad. Muchas veces nos hemos preguntado el porqué de esta Fiesta mariana, en la apertura del nuevo año calendario. Dios parece reiterar el ofrecimiento de una nueva oportunidad para acoger, en nuestra vida -quizás muy joven, madura o de extrema ancianidad- la Palabra presente en ese tierno Niño, recién nacido. María, en virtud de su prodigiosa Maternidad divina, es quien ha sido comisionada por Dios para ofrecerlo, hecho hombre en sus virginales entrañas. Es comprensible que María inicie un Nuevo Año, como renovada ocasión para que nuestro mundo acepte la Palabra que, humanada, nace de su vientre virginal y yace entre las pajas de un mísero pesebre.  Los grandes de este mundo no lo entienden, deben hacerse pobres como los pastores o sabios humildes, como los Reyes Magos. Nos corresponde recibir de sus purísimos brazos a ese Niño divino, Palabra de Dios, para que al recibirla, nos convierta en hijos de su Padre. Es la ocasión de pensar el año 2022, que anoche hemos iniciado, como nueva oportunidad para decidir un cambio necesario y urgente.

3.- Volver a la ingenuidad de nuestra niñez. Como niños, absortos ante la representación del Pesebre, reencontraremos nuestro propio pasado y adoraremos al Niño, nuestro Salvador, siendo guiados por el ejemplo inefable de María, José y los pastores. No temamos. Comportándonos como ellos hallaremos la verdad y el bien que necesitamos para reconstruir nuestra historia personal, familiar y social. No existe otra alternativa, y menos “ninguna alternativa” como lo pretenden algunos. La fe, que será preciso cultivar durante toda la vida,  otorga un espacio a la esperanza, tan necesario en tiempos de crisis. Advertimos dos actitudes que parecen coexistir: por un lado la indiferencia, ideológicamente motivada, y por otro el miedo, asediado por un pánico creciente. La fe religiosa fortifica el espíritu para superar esa peligrosa dicotomía. María y José constituyen un ejemplo insuperable de confianza en Dios. La fe, hecha confianza, no es un manotazo de ahogado, es un comportamiento colmado de sabiduría y de verdad. La soberbia, actitud superdominante en nuestra sociedad, malogra el esfuerzo de obtener la verdad y del bien.

4.- María, Maestra de vida. María, desde su perspectiva de Madre de Dios, recibe la misión, humanamente incomprensible, de constituirse en Madre de hombres y mujeres, todos ellos redimidos por su Hijo divino. La liturgia del día de hoy es un impulso misericordioso de Dios para que todos puedan acceder a la salvación. Este año es un nuevo capítulo -para muchos puede ser el último- que será preciso redactar correctamente. María es una pedagoga insuperable. Es condición indispensable, aprender a ser niño junto a la Madre. Todo lo recibimos a través de ella: me refiero a la Verdad, que el Padre quiere transmitirnos: JESUCRISTO.+