Jueves 2 de julio de 2020

Mons. Cargnello: Belgrano es paradigma de ciudadanía responsable, solidaridad y entrega

  • 22 de junio, 2020
  • Salta (AICA)
En el día de la bandera, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió el tedeum en la iglesia de San Juan Bautista de la Merced.

El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió el 20 de junio en la iglesia de San Juan Bautista de la Merced, el tedeum en ocasión de un nuevo aniversario de la muerte del creador de la bandera, el general Manuel Belgrano.

En su homilía, el prelado destacó este contexto inédito marcado por la pandemia, que “exige atención creativa permanente, decisiones prudentes, prontas y muchas veces difíciles. Tiempo que  nos exige a todos gestos de solidaridad y del que, esperamos, sepamos aprender a fin de comenzar una época que se enriquezca con mejores actitudes para con todos, para con la familia, con la ciudad, la provincia y la patria toda”.

“Manuel Belgrano es uno de nuestros próceres fundadores. Su figura es paradigma de ciudadanía responsable, de solidaridad real, de entrega incondicional al bien de la patria”, destacó. 

En ese sentido, compartió una reflexión sobre la figura del prócer: “Belgrano amó a su Patria”, destacó. “Su actitud permanente fue dar lo mejor de sí al servicio del nuevo tiempo que auguraba a esta tierra”, añadió, “incluso su vocación cuando la patria le pedía un sacrificio”.

“Vio con claridad las necesidades de este pueblo y le regaló la bandera. Por obediencia la guardó hasta que la Asamblea del año XIII la reconoció y pudo enarbolarla al lado del río Juramento y presentarla victoriosa en la Batalla de Salta”, recordó.

“Belgrano supo hacerse pobre para enriquecer a los argentinos”, valoró el arzobispo en segundo lugar. “Belgrano fue un hombre religioso. Su religiosidad no solamente se destaca en la devoción mariana, sino que también encarna en su vida los valores ético-morales del cristianismo, expresados claramente en una vida austera y honesta y en el desprendimiento generoso de sus bienes”.

“Esta generosidad lo llevó a compartir desprendiéndose hasta morir en la extrema pobreza. Su corazón de hombre y de ciudadano se fue liberando y se hizo capaz de sentir dentro de sí las necesidades de la nueva nación. Por eso, como sucede con las almas magnánimas, comprendió que en el centro del servicio que podía ofrecer, debía colocar a la educación”. 

“Las almas magnánimas priorizan en sus objetivos de servicio a los demás la educación. Así nos lo muestran, entre otros, fray Mamerto Esquiú, cuyo proceso de beatificación entró en la fase de la celebración porque el papa Francisco aprobó ayer el milagro atribuido a su intercesión. Otro ejemplo nos lo da el papa Benedicto XVI quien insistentemente llamó a la Iglesia a enfrentar el desafío de la ‘emergencia educativa’”, enumeró.

En tercer lugar, valoró que Belgrano coronó su vida sufriendo por su patria. “’Ay Patria mía’, fue la expresión de su último aliento y de su amor profundo. El amor se aquilató en el dolor y el dolor amalgamó el amor de Belgrano por esta nuestra tierra. A la luz de su figura advertimos que los tiempos difíciles dan profundidad a nuestro amor”, aseguró.

“Un ciudadano que no quiere pasar por la vida en la superficie de lo irrelevante acusa el impacto del dolor frente a la injusticia, a la corrupción, a la expansión de la pobreza que nos parece invencible. Un ciudadano responsable experimenta el desasosiego ante las divisiones que nos empequeñecen y destruyen, ante los oportunismos de los que sólo quieren lucrar con los demás, ante cualquier forma de explotación de los hermanos. Un hombre, una mujer de bien se indignan ante los intentos de humillar, de desinformar, de aprovecharse de la pobreza material o espiritual de los demás”, destacó.

“El dolor de Belgrano fue real, tremendamente real. Su lamento final, que tiene la dramática belleza del canto del cisne, se constituye en una interpelación a todos los argentinos de cualquier época; interpelación que se transforma en preguntas: ¿Amas a tu Patria o sólo a ti mismo? ¿Qué das de ti para que la Argentina crezca y se desarrolle al servicio de todos? ¿Sirves hasta sufrir por ella o te conviertes en un egoísta que alimenta el sufrimiento de los otros, buscando sólo servirte de lo que esta Nación generosamente te brinda?”, planteó.

“La claridad de la jornada que nos envuelve nos invita a formularnos éstas y otras preguntas. Abrámonos a la oportunidad de una sincera conversión ciudadana. Que la luz de Dios Nuestro Señor, fuente de toda razón y justicia, alumbre nuestro presente y nos coloque a la altura de sus desafíos”, concluyó.+