Lunes 30 de noviembre de 2020

Mons. Buenanueva: "Los sentimientos de Jesús"

  • 5 de agosto, 2020
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió sus reflexiones sobre el Evangelio. En esta ocasión, se refirió a la compasión de Jesús y llamó a tener sus sentimientos.

Con el título “Los sentimientos de Jesús”, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, se refirió al Evangelio del domingo en su columna en el periódico “La Voz de San Justo”.

“Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos» […] Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud”, citó el prelado.

“El pasado domingo nos acercamos a las decisiones de Jesús. Hoy, a sus sentimientos. El Evangelio de este fin de semana nos habla de ellos. O, mejor: de un sentimiento que, en Jesús es dominante: la compasión”, señaló.

“Jesús acaba de enterarse de la muerte violenta de Juan Bautista. Su impulso primero es irse al desierto. Busca la soledad, no el ensimismamiento. El desierto y la soledad constituyen el ámbito para un encuentro que él busca constantemente. Viven y se mueve en ese encuentro. Busca al Padre. Siente esa necesidad vital”, recordó.

“Sin embargo, un hecho lo hace cambiar de ruta, no de rumbo: la multitud lo busca a él. Es entonces que su deseo de encontrarse con el Rostro del Padre en el desierto da su mejor fruto: ‘Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos’. Jesús ve a la muchedumbre y ‘se le mueve todo por dentro’, diríamos nosotros. Y, de ese sentimiento, nacen dos gestos fuertes: entremezclarse con los enfermos para curarlos y, sin reparar en los límites que impone la situación, dar de comer a la multitud que lo busca”, destacó.

“’Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús’, escribe San Pablo a los primeros cristianos. Han pasado dos mil años, pero sigue siendo la regla de vida fundamental para cualquiera que se reconozca discípulo de Jesús: dejar que su compasión tome por dentro todo lo que somos, deseamos y vivimos. Un proyecto nunca logrado del todo, siempre abierto y desafiante”, consideró.

“Esta semana volveremos a verlo realizado en una figura muy querida, sobre todo por los pobres: San Cayetano, el santo del pan y del trabajo. Él mismo se hizo pan. Él mismo se dejó transfigurar por los sentimientos de Jesús, su maestro y señor”, ejemplificó.+