Jueves 26 de noviembre de 2020

Mons. Buenanueva: "El fuego de Jeremías"

  • 1 de septiembre, 2020
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió sus reflexiones en el periódico "La Voz de San Justo". En esta oportunidad, se refirió al fuego del encuentro con Cristo.

Con el título “El fuego de Jeremías”, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una vez más sus reflexiones sobre el Evangelio en el periódico “La Voz de San Justo”.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?", recordó el prelado.

“Ya no habla en parábolas. Ahora Jesús es directo, preciso y concreto. Tanto en lo que a él se refiere -ser condenado a muerte y resucitar al tercer día-, como lo que supone para los que quieran seguirlo. Todo ello simbolizado en la cruz. Intimidante. Y, sin embargo…”.

“A lo largo de la historia, incluido el presente y el futuro, hombres y mujeres de otra condición se han sentido irresistiblemente atraídos por esa propuesta de vida. Han sentido dentro de sí, aquel "fuego abrasador" del que nos habla este domingo Jeremías: «Me esforzaba por contenerlo, pero no podía»”.

Al respecto monseñor Buenanueva dijo: “Eso es lo que da el encuentro con Cristo: pide todo y da todo. Hay que animarse a perderlo todo, para ganarlo todo. Ese fuego, esa decisión y esa intensidad de amor es lo que vemos en la mujer santa que hoy recordamos: Rosa de Lima. Una mirada frívola y superficial sólo ve en ella negación. Quien se anima a ir un poco más adentro, ve en esa joven un corazón sensato, enamorado y compasivo. Es verdad, nos grita la vida de Rosa (y la de tantos otros): el que pierde su vida a causa de Jesús, la gana, la multiplica, le da una belleza inigualable. De ahí ese nombre -Rosa- que, en realidad, es un apodo que acierta más que su nombre de pila: Isabel Flores de Oliva”.

Y como posdata, el prelado agregó: “¿Y Simón Pedro? El pasado domingo lo escuchamos decir una verdad enorme. Hoy dice tonterías. Pero Jesús ya comenzó a avivar el fuego de Jeremías en su vida. Solo necesita tiempo: seguir caminando y dejarse quemar por ese fuego que es Jesús. Mientras tanto, no le viene mal ese «Pedro, ubicate». A él y también a nosotros”, concluyó. +