Lunes 10 de mayo de 2021

Mons. Buenanueva animó a pacificar los corazones y cultivar la fortaleza ante la pandemia

  • 16 de abril, 2021
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una reflexión en la que anima a la fortaleza y la serenidad en tiempo de pandemia.
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El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió con los fieles una video-reflexión sobre la actualidad de la pandemia.

“La pandemia por el coronavirus se prolonga en el tiempo y esto supone una muy dura prueba para todos, para toda la humanidad. Pero estamos en la Argentina y lo vivimos ‘a lo argentino’”, señaló. 

“Hace más de un año que estamos en pandemia, esto significa que como sociedad, como pueblo, hemos activado muchas de las cosas más hermosas que tenemos: una capacidad muy grande de vivir en situaciones de crisis, porque la historia de la Argentina es una historia de crisis que se suceden unas a otras, pero también con nuestros defectos, uno de los cuales es que no terminamos de dar en la tecla con una convivencia que nos ayude realmente a crear un clima, especialmente en situaciones difíciles, que abra el horizonte,  nos permita mirar lejos”. 

“Aún en la desavenencia, especialmente cuando es necesario que expresemos nuestros puntos discordantes de vista, por ejemplo con respecto a las decisiones que ha tomado el presidente o que toman nuestros dirigentes, es importante no callarse, decir las cosas. Pero cuando no hay paz en los corazones, las palabras, lejos de construir y de edificar, contribuyen a enturbiar más las aguas, a hacer que los corazones experimenten un desasosiego más grande, y ese clima de desavenencia permanente, de nerviosismo que ya viene siendo difícil por la incertidumbre que domina el futuro, pocas cosas desestabilizan más el corazón humano que la incertidumbre”, consideró.

“Si no cuidamos nuestras palabras y nuestras actitudes, todo se vuelve contra nosotros mismos, y lejos de ser una crisis que nos ayude a crecer, es una crisis que acelera procesos de decadencia”, advirtió. 

“Por eso, pacifiquemos los corazones, cultivemos la virtud de la fortaleza,  que es una virtud humana que nos ayuda a enfrentar los peligros cuando llegan a nuestra vida, pero sobre todo a sobrellevar las tribulaciones, aquellas dificultades que, como esta pandemia, se prolongan en el tiempo”, animó. “No para que nos resignemos o para que soportemos esperando que todo esto pase, sino para que la sobrellevemos de tal manera que crezcamos en humanidad”, aclaró.

“Para eso necesitamos un horizonte amplio, claro. Para los cristianos ese horizonte infinito del bien, de la justicia, es Cristo resucitado”, afirmó.

“Estamos celebrando la Pascua. La primera palabra con la que Jesús resucitado vence la tristeza, el desaliento, el miedo, incluso de sus discípulos, es ‘paz a ustedes’, ‘la paz esté con ustedes’. Por eso ese horizonte amplio nos lo da Cristo, el que viene de vencer la muerte, el que se da a conocer mostrando las cicatrices del amor”, sostuvo.

“Creemos en un Dios herido de amor, que está ansioso de intervenir en nuestra historia. Está tocando siempre nuestra puerta para que le abramos y nos ayude a sobrellevar, por ejemplo, esta prueba que estamos viviendo”.

“Para los creyentes, para los cristianos, esa puerta que se abre al Dios ansioso, al Dios herido de amor, ansioso de construir paz en los corazones, es la oración. Por eso, pacifiquemos los corazones, cultivemos la virtud de la esperanza, cuidemos nuestras palabras, digamos nuestras desavenencias, nuestros puntos críticos de vista, pero con una actitud constructiva, no destructiva, y quienes nos sintamos impulsados oremos, oremos fervientemente, recemos al Dios de la pascua, al Dios herido de amor, que nos ayude a construir una sociedad mejor, una Argentina verdaderamente de hermanos”, exhortó.+