Lunes 22 de abril de 2024

Mons. Braida anima a descubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración

  • 15 de febrero, 2024
  • La Rioja (AICA)
El obispo de La Rioja invita a vivir la Cuaresma con actitudes y un modo de obrar que reflejen más claramente el Evangelio de la oración, del compartir y de la solidaridad.
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El obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, dirigió un mensaje a las comunidades de la diócesis, en el que recuerda, al inicio de la Cuaresma, “que estamos llamados a volver la mirada y el corazón a Jesús, para dejar que su misericordia nos anime en un camino de auténtica conversión y crecimiento”.

En ese sentido, animó a pedir “la gracia de ser liberados de los ídolos que nos agobian y los apegos que nos aprisionan”, y a redescubrir “el gran valor y la absoluta necesidad de la oración en la vida personal, en la vida de la Iglesia y en el mundo, la necesidad de la oración diaria en la vida cristiana”.

La Cuaresma, sostiene, es “un tiempo para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo”. “Se trata de profundizar en el camino de oración, de ver ‘cómo orar’ en la etapa del camino de la vida de cada uno y, sobre todo, de ver cómo educar en la oración hoy, en la época de la cultura digital, para que la oración sea eficaz y fecunda”, considera.

Añade que este es “un tiempo propicio para dar un paso más en nuestra vida orante, tanto personal como comunitaria”. Por eso, anima a las parroquias, comunidades, movimientos eclesiales y áreas pastorales a considerar “de qué modo podemos generar propuestas de retiros, jornadas de oración, encuentros bíblicos y otras prácticas, que nos ayuden a crecer en nuestra vida orante”.

Por último, considerando el momento crítico que vive el país, destaca la necesidad imperiosa de personas que busquen trabajar con otros en la búsqueda del bien común. “Esto requiere de una conversión personal de todo lo que nos paraliza o nos hace obrar privilegiando el propio interés o la mezquindad”, señala.

“Por eso, la Cuaresma es tiempo de unas actitudes y un modo de obrar que reflejen más claramente el Evangelio de la oración, del compartir y de la solidaridad”, concluye.+