Miércoles 29 de junio de 2022

Mons. Azpiroz Costa: La Iglesia vive la unidad del Espíritu en la diversidad de dones

  • 6 de mayo, 2022
  • Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA)
Al concluir la etapa diocesana del proceso sinodal en la arquidiócesis de Bahía Blanca, monseñor Azpiroz Costa compartió sus impresiones sobre lo compartido.
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Con una jornada llevada a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Tres Arroyos, concluyó la etapa de escucha del proceso sinodal en la arquidiócesis de Bahía Blanca, convocado por el Papa con el lema “Por una Iglesia Sinodal. Comunión. Participación. Misión”.

La finalización de este proceso de escucha congregó a las comunidades de la Zona Este: Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Gonzales Chaves, San Cayetano, Orense, Oriente, Indio Rico, Monte Hermoso y la comunidad anfitriona y sede de la zona, Tres Arroyos.

El inicio de la última jornada, que se llevó a cabo el 30 de abril, estuvo a cargo del seminarista Nicolás Saad y del padre Roberto Buckle, párroco de Tres Arroyos, quienes explicaron los objetivos del Sínodo.

Seguidamente, el padre Walter Paris, párroco de Dorrego y Monte Hermoso, hizo una reflexión sobre la convocatoria para que luego, representantes de la comunidad de la parroquia Santa Rosa de Lima, de Coronel Pringles, explicaran la metodología de trabajo. 

Del encuentro también participaron los párrocos de cada una de las parroquias que integran la Zona Este.

Finalizada la jornada, caracterizada por un clima de escucha y participación, el arzobispo de Bahía Blanca y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Carlos Alfonso Azpiroz Costa OP, expresó su gratitud “por todos los que participaron en estos encuentros zonales sinodales que tuvieron lugar el sábado 2 de abril en Villa Ventana para la Zona Norte de la arquidiócesis; el sábado 23 de abril para la Zona Centro junto a la Zona Sur; y las comunidades de la Zona Este que se encontraron el sábado 30 de abril en Tres Arroyos”.

Una de las características de estos encuentros fue que  “el número de participantes era semejante. Los grupos en los que se distribuyeron los participantes representaban, en cierto sentido, distintas comunidades, lo cual enriqueció mucho cada encuentro”, amplió el prelado.

La arquidiócesis de Bahía Blanca elaboró una cartilla de trabajo a partir del documento Preparatorio para el Sínodo 2021-2023. Sobre este punto, monseñor Azpiroz Costa dijo que “teniendo la cartilla con las diez preguntas bien al grano, bien directas, que son más o menos las mismas que se trataron en las tres zonas, se notó, sin embargo, una sinfonía, una policromía o algo poliédrico como dice el papa Francisco”. 

En ese sentido, consideró interesante ver que, a pesar que las preguntas eran las mismas, cada grupo era distinto, y dentro de cada grupo cada uno tiene palabra original y única que ofrecer. “Esto es lo que define la sinodalidad, que es una característica de la Iglesia y no solo un método de trabajo que se pone ‘de moda’, sino que la Iglesia es sinodal: se vive la unidad del Espíritu en la diversidad de dones y carismas”.

En este sentido, el arzobispo manifestó: “Me impresionó cómo con las mismas preguntas no se respondieron las mismas cosas. Cada uno de los tres encuentros tuvo una metodología semejante pero diversa. Lo que sí podría decir que caracterizó esta unanimidad, es un deseo de querer participar y comprometerse más”, enfatizó.

“Noté cómo todos los participantes, de distintas edades, de distintas comunidades deseaban algo así como 'ponerse al hombro' las comunidades, sin señalar culpables, dificultades, sino en un realista ‘nosotros’ que incluía a todos, a todas”, valoró.

Cerrando éste análisis de lo que fue el proceso sinodal en la diócesis, el arzobispo reconoció que “había críticas, en el sentido de una valoración, porque la crítica es importante como valoración, ponderación, discernimiento. Pero no puedo sino dar gracias a Dios por lo experimentado y bendigo a todos los que han participado y los que están detrás, porque todo fue precedido por encuentros de comunidad”.

Finalmente describió a los encuentros zonales como “una hermosa experiencia sinodal”.+