Lunes 25 de octubre de 2021

Mons. Araya en la fiesta de la Asunción: La presencia de Dios ilumina toda la vida

  • 19 de agosto, 2020
  • Villa Cura Brochero (Córdoba) (AICA)
La comunidad de Villa Cura Brochero celebró el 15 de agosto las fiestas patronales en honor de la Asunción de la Virgen María. Hubo misas y una procesión con la imagen de la Virgen por las calles.
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La comunidad de Villa Cura Brochero celebró el 15 de agosto las fiestas patronales en honor de la Asunción de la Virgen María. Hubo misas y una procesión con la imagen de la Virgen por las calles del pueblo, cumpliendo las medidas correspondientes. 

Debido a la pandemia, la tradicional misa que se celebra en Plaza Centenario no se llevó a cabo. Sin embargo, durante el día se celebraron seis misas en el santuario de la Virgen del Tránsito, con una capacidad máxima de cien fieles en cada celebración, respetando las distancias y las medidas de seguridad e higiene.

Al mediodía, tres imágenes de la Madre Purísima del Tránsito visitaron las calles del pueblo. Con mucha fe y emoción la gente preparó sus altares en las veredas y puertas de las casas, adornados con globos, guirnaldas y banderas argentinas.

Al finalizar la jornada, se celebró la última misa central, presidida por monseñor Ricardo Araya, obispo de Cruz del Eje. En su homilía destacó: “La Iglesia nos invita a alabar a Dios y a contemplar la grandeza de María, viendo lo que hizo en la Virgen conocemos quien es Dios. Y hemos aprendido a venerar a María de la mano de Brochero”.

Monseñor Araya explicó que celebrar a María glorificada en cuerpo y alma significa que “en el hombre hay lugar para Dios, y con esa presencia se puede iluminar toda la vida”. En relación al momento que atravesamos todos dijo: “¿Cuándo llegará un mundo mejor? ¿Cómo saldremos de la pandemia? No sabemos, lo que sí sabemos es que si  el mundo se aleja de Dios no se hace mejor, sino peor”.

Por último afirmó con seguridad: “Dios nos espera ahora y siempre. Nos espera también la bondad de María. Cuando alguien deja este mundo solemos consolarnos diciendo que lo recibirá María en el Cielo. Esa es la esperanza que no defrauda”.+