Lunes 8 de agosto de 2022

Misa y vigilia en Orán ante la inminente beatificación de los mártires del Zenta

  • 2 de julio, 2022
  • San Ramón de la Nueva Orán (Salta) (AICA)
La celebración fue presidida por el nuncio apostólico y en la que participaron miembros de las diferentes comunidades de la diócesis de Orán y de otros lugares vecinos.
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En el marco de la beatificación de los mártires del Zenta, el viernes 1° de Julio en la catedral de San Ramón Nonato se celebró una misa que fue presidida por el nuncio apostólico en Argentina, monseñor Miroslaw Adamczyk, y concelebrada por el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado, Mario Aurelio Poli; el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispos de San Isidro, Oscar Vicente Ojea; el obispo de Orán, monseñor Luis Antonio Scozzina OFM; el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo; monseñor Dante Gustavo Braida, obispo de La Rioja; el provincial de los jesuitas de Argentina y Uruguay, presbítero Rafael Velasco; sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas, con motivo de agradecimiento por el testimonio de vida y obra de Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas.

En la homilía, monseñor Colombo destacó que “con alegría nos encontramos en esta amada iglesia catedral Orán, para anticipar con nuestra oración fervorosa y agradecida, la inminente beatificación de los padres Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, mártires de Cristo en el valle del Zenta. Una larga espera de siglos nos precede, desde aquel 27 de octubre de 1683 en que dieron su vida por el Reino de Dios y por la evangelización de las comunidades aborígenes”.

Asimismo, el arzobispo de Mendoza expresó que “damos gracias a Dios junto a las Iglesias hermanas de la Nueva Orán, de Jujuy, de Humahuaca y de Oliena, y a la Compañía de Jesús, por el insigne don de la beatificación con que la Iglesia nos presenta a estos mártires de los primeros tiempos de la evangelización de la Iglesia en Argentina”. Ellos, “buscando servir a los hermanos aborígenes de un modo auténticamente evangélico, con la mansedumbre del buen pastor, sin violencia de ninguna índole que oscureciera la verdad que testimoniaban, fueron alcanzados por la corona del martirio para unirse para siempre a esa entrega de Cristo”, manifestó Colombo.

En ese sentido, además, el vicepresidente segundo de la CEA exclamó que “la vida y la muerte de estos apóstoles del Zenta nos muestra cuánto buscaron alcanzar para Cristo y su Iglesia, a aquellos que no conocían al Señor para hacerlos parte de esa nueva familia. Invitar en nombre de Cristo, fue indudablemente la intención que atravesó la misión de los padres Ortiz de Zárate y Solinas en su opción misionera”.

Por otra parte, el arzobispo de Mendoza dijo que “cuando leemos la vida y el martirio de los padres Ortiz de Zárate y Solinas, descubrimos que nos acercamos a tierra sagrada”. “Su entrega nos interpela por la hondura de su donación en los comienzos mismos de la evangelización en nuestra América Latina, por la claridad con la cual encaminaron su misión, a contracorriente de las decisiones de los poderosos de la época que, ante la prolongada de resistencia de las poblaciones indígenas, sólo veían como salida, arrasarlos y someter a sus comunidades”, continuó.

Monseñor Colombo aseguró que quienes serán beatificados “nos hacen patente el deseo de convocar a nuevos hombres y pueblos al seguimiento de Cristo, sin violencias, sin armas, sin prepotencia alguna, salvo la fuerza elocuente de la suave fragancia del Señor”. “Consagrados en la verdad del Evangelio, Pedro y Antonio, no se quedaron inmóviles y atados a la posición pastoral alcanzada, sino que, por el contrario, siempre había hermanos a los que había que llegar. Inquietos y audaces, fueron a su encuentro con una verdad a la que habían entregado sus vidas y corazones”, reflexionó.

Por otra parte, monseñor Colombo valoró el hecho de que Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas se hicieran hermanos en la misión, destacando asimismo que “ellos querían el bien integral de las poblaciones visitadas, con centro en el anuncio de Jesucristo y la asistencia de aquellos bienes necesarios para sobrevivir a las nuevas situaciones planteadas por el dominio español”. 

Finalmente, destacó como “ambos entrevieron la necesidad de una misión cargada de humanidad”.

Luego de la celebración de la Eucaristía, se realizó una vigilia aguardando la ceremonia de beatificación, que será hoy sábado 2 de Julio, a las 10.+

» Texto completo de la homilía