Miércoles 28 de febrero de 2024

Mensaje navideño de organizaciones bahienses que asisten a los más vulnerables

  • 27 de diciembre, 2022
  • Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA)
Cáritas, Pastoral Migratoria y Pastoral de Periferias de Bahía Blanca se unen en una reflexión conjunta sobre la realidad social de los pueblos y campos de la zona sur bonaerense.
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Cáritas, Pastoral Migratoria y Pastoral de Periferias de la arquidiocesis de Bahía Blanca difundieron un mensaje navideño conjunto en el que invitan a reflexionar sobre la realidad social de los pueblos y campos de la zona sur bonaerense, a partir de dos mensajes bíblicos entrelazados y con el título: "Porque un niño nos ha nacido … y es gran alegría para todo el pueblo”.

"El Niño que nos ha nacido se identifica con el honesto y humilde compromiso social de las personas – religiosas o no – que, movidas por su profesión o, mejor aún, por su pertenencia a algún voluntariado, institución o grupo, se ponen del lado de tantas otras personas que sufren, comprendiendo sus distintas situaciones sin prejuzgar, valorándolas y no tratándolas como números", profundizan.

"Así luchan contra el individualismo de la cultura del descarte, mientras la propaganda insiste en el sálvese quien pueda. Nuestro agradecimiento y aliento a seguir andando nomás por esa huella de humanidad", agregan.

Texto del mensaje navideño
“Porque un niño nos ha nacido” (de la Profecía de Isaías 9, 5)                       

En esta Navidad, les invitamos a abrir los brazos, o mejor, el corazón, a Jesús, el Niño que nos ha nacido, desnudo, en la periferia. Bastante distinto, y opuesto, al papá Noel, abrigado de más, que inventaron hace un siglo los grandes comercios, para aumentar ganancias en el centro, gracias a la adicción social al más y más consumo, de lo necesario y de lo innecesario también.

El Niño que nos ha nacido es nuestro, de nuestra misma sangre. El haber aparecido, como desde nuestras entrañas y nuestras historias, ojalá sea motivo de esperanzadora sorpresa, que nos invita a apostar, una vez más, por las cosas “verdaderas, buenas y bellas, cosas de Dios” – al decir de nuestros obispos -.

El Niño que nos ha nacido se identifica con el honesto y humilde compromiso social de las personas – religiosas o no – que, movidas por su profesión o, mejor aún, por su pertenencia a algún voluntariado, institución o grupo, se ponen del lado de tantas otras personas que sufren, comprendiendo sus distintas situaciones sin prejuzgar, valorándolas y no tratándolas como números. Así luchan contra el individualismo de la cultura del descarte, mientras la propaganda insiste en el sálvese quien pueda. Nuestro agradecimiento y aliento a seguir andando nomás por esa huella de humanidad.

El niño que nos ha nacido se identifica con la debilidad de muchas y muchos que no están bien, algunos por la mala racha de una enfermedad o alguna otra desgracia que les cayó encima. Pero se identifica plenamente con la debilidad injusta de más de un tercio de nuestra población empobrecida, con la debilidad violentada de más de cinco mil mujeres y personas LGBTIQ. Más allá de cualquier circunstancia, todas víctimas inocentes, sin culpa, porque nadie se merece ser golpeada, ser asesinada o no comer. Un sistema económico neoliberal que endiosa al dinero, un sistema cultural patriarcal racista que endiosa al macho de ascendencia europea. Ambos sistemas hacen uno, que roba oportunidades de vida digna en nuestra zona rural, en nuestros pueblos y ciudades. Encima, cargando de culpas: “son pobres porque quieren, porque son vagos, porque buscan la fácil … se embarazan por un plan … vienen de otro país a quitarnos nuestro trabajo … le pegó porque se negaba”.

 “Y es gran alegría para todo el pueblo” (del Evangelio de Lucas 2, 10)

La alegría a la que cada uno y cada una aspiramos es grande, no la conseguiremos apocándola, confundiéndola con la falsa alegría de pocos, que amontonan para sí mismos y su selecto entorno, y, brillando, pretenden engañar a los demás, y a veces lo logran, contagiándoles la aspiración a trepar a costa de los otros.

La alegría es grande y verdadera si es para todo el pueblo, y, hoy también para la madre tierra; comienza en el saber y querer compartir, en ponernos en el lugar de quienes sufren, aliviando sus cargas todo lo que podamos. Sin lástima ocasional, con determinación solidaria y valiente a luchar contra las causas de las injusticias y violencias varias.

“Porque un niño nos ha nacido … y es gran alegría para todo el pueblo”, que nadie lo deje pasar, que nadie le juegue en contra. Que en el compromiso paciente, perseverante, de dar o de ayudar a encontrar trato, tierra, techo y trabajo dignos, y mejor salud a la madre tierra, hagamos del 2023 un tiempo mejor.+