Córdoba: advierten sobre precariedad y abusos en el empleo de temporada
- 26 de febrero, 2026
- Córdoba (AICA)
Un mensaje pastoral alerta por informalidad, explotación y trabajo infantil en centros turísticos, y convoca a un consenso entre Estado, empresarios y sindicatos.
Vacaciones de verano en Córdoba (imagen ilustrativa)
En el marco de la temporada estival, la Pastoral Social y la Vicaría de los Pobres de la arquidiócesis de Córdoba expresaron su preocupación por las condiciones laborales que atraviesan numerosos trabajadores en los principales destinos turísticos de la provincia.
El mensaje señala que, mientras miles de visitantes llegan en busca de descanso y recreación, muchas personas -cordobeses y trabajadores "golondrina"- se trasladan a los centros turísticos con la expectativa de una oportunidad laboral que no siempre se traduce en condiciones justas. "Bajo el brillo de los ríos y el bullicio de los festivales, palpita una realidad de fragilidad que clama por ser vista", advierte el texto.

En esa línea, recuerdan las palabras del arzobispo de Córdoba, el cardenal Ángel Rossi SJ, quien ha llamado a no "mirar para otro lado" ante situaciones de exclusión. "La alegría del descanso de unos no puede cimentarse sobre el agobio y la desprotección de otros", subraya el pronunciamiento.
El documento enumera las situaciones que generan mayor inquietud:
- La informalidad como forma de exclusión: muchos cordobeses y trabajadores "golondrina" sostienen buena parte de la temporada desde la precariedad, sin cobertura social ni garantías mínimas, pasando a ser parte de lo que el papa Francisco llamaba la "economía del descarte". Entendemos que la presión económica es un desafío para quien emprende, pero la sostenibilidad de un negocio no puede ser a costa de la vulneración de derechos básicos.
- La valorada hospitalidad, sólo para algunos: la verdadera hospitalidad cordobesa no es sólo una sonrisa al turista; es también -o debería apoyarse en- equipos de trabajo motivados y con condiciones dignas donde la justicia social incluya al que sirve. Valoramos y alentamos a aquellos empresarios que, con gran esfuerzo y honestidad, cuidan a su gente incluso en tiempos de crisis. Pero no hay hospitalidad real si el trabajador es "invisible" y se le imponen jornadas extenuantes bajo el asfixiante sol del verano sin el debido descanso.
- Riesgos depositados en otros: denunciamos la práctica injusta de trasladar una pérdida al eslabón más débil, como suele suceder con el descuento de las "mesas que se van sin pagar" del magro jornal de los mozos o la falta de ambientes dignos en cocinas que superan temperaturas extremas. Si bien estas prácticas no representan a todo el sector, su persistencia nos obliga a un llamado urgente a la ética mínima del trabajo.
- El grito de los más pequeños: nos conmueve ver a niños y jóvenes que, en la noche de nuestras peatonales, ofrecen mercancías mínimas como un talismán contra el hambre, recordándonos que la vulnerabilidad no se toma vacaciones. Esta es una herida social que nos interpela a todos -Estado, empresarios y sociedad civil- y nos exige respuestas coordinadas que protejan efectivamente la infancia.
El mensaje se enmarca, además, en la proximidad del 50º aniversario del beato Enrique Angelelli, recordando su exhortación a tener "un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo". Desde esa perspectiva, se convoca a los distintos sectores vinculados al desarrollo turístico -empresarios, sindicatos, autoridades y organizaciones de la sociedad civil- a construir consensos y diseñar un plan de abordaje integral de estas problemáticas.
Finalmente, se afirma que el éxito de una temporada no puede medirse únicamente por la ocupación hotelera o el movimiento económico, sino por la dignidad con que viven y trabajan quienes la hacen posible. "Que nuestra Córdoba sea reconocida no sólo por la belleza de sus paisajes, sino por la grandeza de su corazón al cuidar privilegiadamente a sus ciudadanos más frágiles", concluye el llamado.+
