Viernes 12 de agosto de 2022

Los cristianos deben tener presente la imagen del buen samaritano

  • 18 de julio, 2013
  • Buenos Aires (AICA)
El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, reflexionó en torno a la parábola del buen samaritano, y explicó que el "prójimo" es todo aquel que se encuentra necesitado. También indicó que el mismo Jesús "quiere ser reconocido y amado" de forma humilde, y por eso los cristianos "deben tener presente la imagen del buen samaritano".
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El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, reflexionó en torno a la parábola del buen samaritano, y explicó que el "prójimo" es todo aquel que se encuentra necesitado. También indicó que éste debe ser amado como cada uno se ama a sí mismo, porque el mismo Jesús "quiere ser reconocido y amado" de forma humilde.

El prelado reconoció que este precepto, heredado de la Ley de Dios (en el Antiguo Testamento) obliga al instruido a reconocer que quien cumple con la Ley no necesariamente es un hombre instruido en ella (como era el caso del sacerdote y del levita), sino que "hasta puede ser un samaritano con un corazón tierno, aunque sea considerado un incrédulo y pecador".

"El que tiene un corazón duro y egoísta -prosiguió- encuentra mil maneras para justificar su falta de caridad y de solidaridad con el prójimo. Poco importa, en efecto, conocer la moral a la perfección y discutir en torno a ella, cuando no se cumple con los deberes más elementales como los que plantea la parábola. El que tiene un corazón duro y egoísta siempre encontrará suficientes excusas para eximirse de ayudar al prójimo, sobre todo cuando el tener que hacerlo produce incomodidad, exige sacrificio, abnegación y esfuerzo".

El obispo destacó que Jesús, al utilizar una parábola, no quiere hablar de forma magistral, sino explicar la Palabra de Dios, "y más cuando ésta hace referencia al amor, que es la ley fundamental de la vida y de la relación con Dios".

También destacó que, a la luz de la segunda lectura del domingo, Jesús "quiere ser reconocido y amado por los hombres en la imagen humilde y visible del prójimo", y por eso los cristianos deben tener presente la imagen del buen samaritano.

"El amor es el primero y más decisivo de los mandamientos, es el criterio para ver si estamos en la verdad ?añadió-. El mundo de hoy necesita que cambiemos el corazón, que le mostremos que es posible transformarlo por el amor y que con esta fuerza transformadora que nos da el Espíritu Santo podemos ser constructores de una sociedad nueva. Los grandes males del mundo de hoy son posibles porque Dios está ausente en el corazón del hombre y vive indiferente, como si Dios no existiera. No se puede construir una sociedad nueva sin Dios y sin Él es imposible la solidaridad, el amor al prójimo y una vida más humana y más digna", concluyó.+

Texto completo de la homilía