Miércoles 7 de diciembre de 2022

"Las Madres Mónicas", una piedad que crece en el mundo

  • 12 de noviembre, 2022
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
La Comunidad de Madres Cristianas "santa Mónica" es una asociación guiada espiritualmente por la orden de Agustinos Recoletos, cuyas integrantes se imponen la misión de rezar por sus hijos.
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Pocas cosas hacen sufrir tanto a una madre como ver que sus hijos se alejan de la fe. Pero Dios ha puesto en ellas el don de volver a dar vida –de fe– a sus hijos, a través de la oración. El ejemplo clásico de esta oración es santa Mónica, madre de san Agustín, quién de tanto rezar consiguió la conversión de su hijo y la de su marido Patricio. Ese ejemplo tratan de replicar las “madres mónicas”, comunidades de oración que se unen para rezar por sus hijos y por los hijos de los demás.

Fue el agustino recoleto Lorenzo Infante quien en 1987 promovió la formación de un grupo de fe como respuesta a la inquietud de varias madres, cuyos hijos habían perdido la fe. El grupo estaría conformado exclusivamente por madres y sería un espacio de oración y crecimiento espiritual. Así, fue erigida como Asociación Pública de Fieles la “Comunidad de Madres Cristianas Santa Mónica”, conocidas como “madres mónicas”.

Hoy existen más de 20.000 “madres mónicas” por todo el mundo. Estas mujeres, vinculadas a colegios, parroquias o feligresías de los Agustinos Recoletos, se unen en “coros de oración” de siete madres (una por cada día de la semana) con el compromiso de orar a diario por los hijos que han recibido la fe, y de pedir también que la recobren quienes la han perdido. Las “madres mónicas” adquieren, además, el compromiso de la propia formación continua y permanente como madres cristianas.

El coordinador general para la Argentina es el párroco de Nuestra Señora de La Asunción y San Andrés de la ciudad de San Martín (Buenos Aires), fray Antonio José Molina Sánchez OAR, quien además de asesorar al grupo les envía su bendición todos los domingos, y una oración para el descanso cada noche.

Fueron las “madres mónicas” de su parroquia quienes pergeñaron la insignia que las distingue: el corazón agustiniano, con la llama del amor, fundamental en el carisma de san Agustín, y la imagen de santa Mónica y su amado hijo, por quien tantas oraciones elevó al cielo, sobre una escarapela de nuestro país.

Además de rezar todos los días la oración por los hijos, sus integrantes están unidas también en grupos de WhatsApp, para agilizar la comunicación cuando les solicitan colaborar en ayudas solidarias o ante una necesidad urgente. De hecho, utilizan ese medio para replicar los pedidos de oración que les llegan.

Los días 27 de cada mes asisten a misa y, en algunas parroquias, rezan la oración en forma comunitaria. También rezan el rosario a la Virgen, con meditaciones sobre momentos de la vida de santa Mónica extraídas de las “Confesiones” de san Agustín. En conjunto con otros apostolados, se unen a novenas y a todo lo que contirbuya a la formación permanente.

Cada miembro, desde su lugar particular, promueve junto a los párrocos, que las personas conozcan a santa Mónica y que se acerquen o reciban los sacramentos, según el caso particular. “A lo largo de estos años contamos con muchos testimonios que nos animan a seguir por este camino en la Iglesia, de la mano de santa Mónica”, explicó Sandra Ahumada, coordinadora de la agrupación en La Plata.

En varias parroquias está presente la imagen de santa Mónica peregrina, que va de casa en casa. En muchos casos, la santa viaja en una capilla realizada por los integrantes de la asociación y lleva en su interior oraciones, para que quienes la reciben tengan material para rezar. Los 27 de cada mes regresa a la parroquia para la celebración de la misa, y al día siguiente vuelve a salir hacia los hogares. Esto ha dado como frutos incorporar más madres a los grupos, acercar a muchas personas a la Iglesia y a los sacramentos, generar conversiones, procurar fortaleza y alivio espiritual, entre muchos otros.

En otras iglesias se entronizó la imagen, “y ello también nos ha dado testimonio de su presencia, ya que no solo ayudó a aumentar el fervor sino también el interés de muchos por conocerla e incorporarse a los grupos de oración”, contó Sandra; y agregó: “En esto agradecemos al padre Antonio Molina, quien tuvo esta iniciativa de contactarse con un artesano y mandar a fabricar estatuillas de santa Mónica, que fueron adquiridas por muchas parroquias del país”.

Ahumada también elogia la labor del párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, padre Néstor Sestakauskas, al que define como “un gran promotor de madres y padres cristianos al estilo de santa Mónica”, y que además “nos motiva a la adoración Eucarística perpetua”.

“En la Fiesta de santa Mónica este año, antes de la misa, asistimos y compartimos la adoración al Santísimo todos los grupos. También tuvimos momentos de meditación y reflexión, con textos referentes a santa Mónica y la familia”, ejemplificó, y destacó que “los 27 de cada mes nos unimos al grupo de la Milicia Mariana y, en unión fraterna, de manera rotativa y cubriendo turnos, se reza el Rosario continuamente, desde las 7.30 hasta el inicio de la última misa de la noche”.

Para más información, se puede visitar la página de Facebook de la agrupación.+