Martes 3 de agosto de 2021

Las 24 horas para el Señor: confesión, caridad y perdón

  • 12 de marzo, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Las parroquias del mundo estarán abiertas viernes y sábado, con resguardo sanitario, para permitir que los fieles se acerquen al sacramento de la Reconciliación. Animan a replicar la iniciativa.
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La pandemia no detiene las "24 horas para el Señor", la tradicional iniciativa destinada a conducir a los fieles al sacramento de la Reconciliación. El presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella, habló del lema elegido para la edición de 2021: "Él perdona todos los pecados" y recordó que también este año la emergencia sanitaria obliga a ser más prudentes.

"Así que no habrá la habitual cita en la Plaza de San Pedro en presencia del Santo Padre". Sin embargo, el arzobispo pidió que en todas las comunidades haya un espacio y un lugar donde poder seguir celebrando la iniciativa con las precauciones necesarias en estos momentos. Las adhesiones son numerosas, según datos que llegan al dicasterio vaticano, procedentes de diócesis, asociaciones y prisiones.

El prelado subrayó que es una ocasión para reflexionar sobre la propia vida y experimentar directamente la misericordia de Dios. Y para ello, es necesario vivir con conciencia el encuentro con el sacerdote.

"Significa encontrar la fuerza para comprender lo que somos, nuestros límites, nuestras contradicciones y, por tanto, nuestro pecado, para presentarnos ante un hombre que en nombre de Dios nos habla, nos consuela y nos ofrece el perdón divino", afirmó y consideró que percibir esta cercanía de Dios es particularmente importante en vista de la Pascua, que representa el signo más tangible de la esperanza que el Señor da a cada uno de nosotros y a toda la humanidad.

Monseñor Fisichella exhortó a no perder el sentido profundo del sacramento de la confesión, a pesar de las limitaciones existentes debido a la pandemia. "Junto con las conferencias episcopales de muchos países -señaló- nos hemos propuesto encontrar los medios para que la confesión pueda organizarse y celebrarse en cualquier caso con las normas de seguridad necesarias. El prelado recuerda cómo todo esto se traduce generalmente en el uso de un espacio más amplio dentro de la Iglesia que garantice la distancia entre el confesor y el penitente, pero también la confidencialidad y discreción necesarias para preservar el secreto de este sacramento".

"Allí donde, en cambio, se quisiese mantener el tamaño del confesionario tradicional es bueno que haya situaciones de seguridad y resguardo, como plexiglás, plásticos y todas aquellas soluciones que impidan cualquier forma posible de propagación del virus", añadió.

Pero, ¿qué decir a los fieles que no pueden salir de sus casas? Monseñor Fisichella les aconsejó que pongan en práctica lo que dijo el apóstol Pedro, y es que la caridad perdona multitud de pecados. Sin embargo, no son sólo gestos de caridad. Para el prelado, también hay que tener la capacidad de hacer gestos de perdón. Un precepto dirigido a cada uno de nosotros en nuestra vida cotidiana: en la familia, en el trabajo, en las relaciones. Siempre en una dimensión de apertura hacia los demás, tratando de abandonar la lógica bastante extendida de sentirse la parte ofendida y, por tanto, de exigir el perdón.

"Perdonar no es fácil -admitió-. Humanamente hablando, hace falta mucho valor, mucha voluntad y mucho tiempo. Quizá la conciencia de pedir perdón por nuestros actos pueda ayudar".

De todos modos, el prelado sostuvo que está la gracia de Dios que viene al encuentro: "Su presencia en nuestras vidas es una garantía de que el perdón puede ser auténticamente realizado", subrayó recordando las palabras del Papa en Irak, donde reiteró que el perdón es necesario para permanecer cristianos.

"Uno de los encuentros tuvo lugar con aquella mujer cuyo hijo había sido asesinado y que le dijo al pontífice que había perdonado a quienes habían hecho ese acto. Un testimonio entre los más significativos de todo el viaje", concluyó.+