Miércoles 25 de mayo de 2022

La Santa Sede pide ante la ONU, mayor protección y asistencia a las víctimas de la Trata

  • 28 de septiembre, 2017
  • New York (Naciones Unidas)
El jefe de la delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, monseñor Paul R. Gallagher, pronunció un discurso, este miércoles 27 de septiembre, en la sede de las Naciones Unidas, en New York, durante la Sesión Plenaria del encuentro de alto nivel sobre la evaluación del Plan mundial de acción de la ONU para combatir el tráfico de seres humanos en el ámbito de la 72ª Conferencia de la Asamblea General.
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El jefe de la delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, monseñor Paul R. Gallagher, pronunció un discurso, este miércoles 27 de septiembre, en la sede de las Naciones Unidas, en New York, durante la Sesión Plenaria del encuentro de alto nivel sobre la evaluación del Plan mundial de acción de la ONU para combatir el tráfico de seres humanos en el ámbito de la 72ª Conferencia de la Asamblea General.

El representante de la Santa Sede comenzó señalando que "desde la adopción, en 2010, del Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para Combatir la Trata de Personas, la extensión del crimen de la trata de personas en todo el mundo ha empeorado", aunque "afortunadamente, sin embargo, durante el mismo período aumentó el reconocimiento de las dimensiones del problema, los recursos necesarios para responder y la determinación de los gobiernos, las instituciones y los individuos de combatirlo".

Monseñor Gallagher indicó que se trata de "un triste consuelo porque se sigue ensanchando la brecha entre nuestros compromisos y esfuerzos y la realidad a la que se enfrentan las víctimas, incluidos los graves peligros que enfrentan diariamente las personas en situación de vulnerabilidad".

"Mi delegación ?dijo más adelante- quisiera estructurar su evaluación sobre los avances del Plan de Acción en torno a los cuatro objetivos que lo sostienen, a menudo denominados los "cuatro Ps": prevenir la trata de personas haciendo frente a sus causas; proteger y asistir a las víctimas; perseguir a los implicados en el delito de trata; y promover alianzas entre las instituciones gubernamentales y todas las partes interesadas para erradicar el tráfico y rehabilitar a los sobrevivientes".

El jefe de la delación de la Santa Sede reconoció que "hubo progresos significativos", pero sin embargo dijo "han empeorado varios de los factores de vulnerabilidad, en particular los conflictos armados que provocan enormes emergencias humanitarias y migraciones forzadas y la crisis de refugiados, que han exacerbado la dramática situación de las personas, especialmente de las mujeres y de los niños."

"En lo que respecta a la protección y la asistencia de las víctimas, mi Delegación cree que ahora hay mayor conciencia y reconocimiento jurídico de que las víctimas de la trata son efectivamente víctimas y no "compañeros silenciosos" o, peor aún, perpetradores de delitos. Sin embargo, debido a los profundos traumas sufridos, es necesario reconocer que el trabajo de rehabilitación no puede ser un programa a corto plazo, sino que requiere una inversión a largo plazo para proporcionar la cura y la formación necesarias para que las víctimas comiencen una vida normal, productiva y autónoma", pidió monseñor Gallagher.

Con respecto a la persecución de los delitos de trata de personas, monseñor Gallagher señaló que si bien se han producido varios avances en este aspecto, "sin embargo, todavía hay muy pocas condenas y demasiada impunidad".

Por último el secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede mencionó algunas asociaciones y organizaciones de la Iglesia que están trabajando conjuntamente con la policía en la lucha contra la trata de seres humanos. Mencionó algunos ejemplos tales como: "El Grupo de Santa Marta, es una alianza internacional de jefes de policía y obispos que trabajan juntos en todos los niveles para promover la coordinación entre las fuerzas del orden y las organizaciones religiosas en la lucha contra la trata de seres humanos de acuerdo con las competencias específicas de cada uno. Del mismo modo, los numerosos grupos y redes de religiosas católicas, coordinadas internacionalmente por Talitha Kum, una red de 22 organizaciones miembros en 70 países, muestran cómo los grupos de fe pueden colaborar con las autoridades policiales y entre sí, en la lucha contra la trata de personas y otras formas contemporáneas de esclavitud moderna".

Monseñor Gallagher terminó su discurso recordando el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Paz del año 2015, dedicado al tema de la eliminación de la trata de seres humanos, en el que Francisco subrayó esta necesidad de alianzas y una nueva solidaridad y fraternidad mundial para contrarrestar la indiferencia y la explotación que son caldo de cultivo de una ecología humana contaminada, en la que prospera la trata de personas. "Estamos frente a un fenómeno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o nación", escribía el Santo Padre. "Para derrotarlo, se necesita una movilización de una dimensión comparable a la del mismo fenómeno".

"Nuestros esfuerzos deben ser proporcionales al desafío", concluyó monseñor Gallagher.+

Discurso completo de monseñor Gallagher ante la ONU