Martes 28 de mayo de 2024

La revolución de la alegría, en el centro del encuentro del CLAdeES

  • 12 de abril, 2024
  • Buenos Aires (AICA)
Mons. Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, y Silvina Chemen, rabina de la comunidad Bet-El, participaron de una reflexión interreligiosa en el marco de los diez años de la Evangelii gaudium
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A diez años de la exhortación apostólica Evangelii gaudium, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, y la rabina Silvina Chemen, de la comunidad Bet-El, abordaron el miércoles un diálogo como respuesta a la pregunta: “¿Acaso es posible la alegría en este tiempo?”

En el contexto de esa reflexión, organizada por el Centro Latinoamericano de Evangelización Social (CLAdeES) en el Colegio San José de la Palabra de Dios, del barrio porteño de Villa Crespo, el arzobispo expresó: “Tenemos una enorme deuda con Francisco al no dejarlo ser. Le decimos a Bergoglio cómo ser Papa”.

"Pero Dios nos va a interpelar en el Cielo: ‘¿Fuiste cristiano, religioso o argentino en la época del Papa Francisco?’”, sostuvo, ante las 150 personas que se congregaron para escuchar su disertación, entre las que había integrantes de los movimientos de la Palabra de Dios, de los Focolares (Obra de María), de Schoenstatt, de las Nazarenas o Corrientes de Gracia, además de miembros de las comunidades judía y musulmana.

Al reflexionar sobre Evangelii gaudium, el arzobispo porteño propuso empezar por el último capítulo: “El capítulo cinco ‘Evangelizadores con espíritu’. Ahí está lo más importante para arrancar la lectura”, precisó en su disertación, que llevó el aleccionador título “Menos aplauso y más compromiso”.

Monseñor García Cuerva, quien dedicó al tema de "la revolución de la alegría" su primera carta pastoral en la arquidiócesis de Buenos Aires, puso el acento en lo revolucionario de sostenerse en la alegría. Consideró que es una “revolución, porque si no, nos transformamos en profetas de calamidades”.

“El Papa nos dice que la alegría es la respiración del cristiano”, sostuvo, recordando que “Jesús es la fuente de nuestra alegría y que con su resurrección nos muestra que la muerte no tiene la última palabra”.

“Jesús no tenía una alegría zonza. Se enojaba y lloraba. Pero nosotros debemos saber o aprender a transitar el dolor y la muerte. Saber cuándo llorar. Lo doloroso no debemos esconderlo. Para también tener tiempo de sonreír. La alegría no es para tapar nada, no me dejo correr por izquierda”, diferenció.

Para concluir, hizo hincapié en cuatro notas: reconocer qué es la alegría y qué no lo es; ser agradecidos, para ver la parte llena del vaso; tener conciencia comunitaria; y buscar la presencia del Evangelio para, finalmente, elegir la alegría todos los días. Con referencias tomadas del texto del Papa Francisco, del espectáculo y de letras de canciones populares y afectivas, animó al público del encuentro.

Al cerrar su exposición, el primado de la Argentina citó al padre Carlos Mugica, el primer cura villero y de quien se cumplen próximamente 50 años de su asesinato: “Cuando empecé a venir a las villas…, lo que más me impactaba (de sus habitantes) era la capacidad de alegría, de disfrute. Pueden estar en la desgracia, pero se deleitan con un partido de fútbol, un asadito, una reunión de vecinos. Mis primeros comentarios eran siempre sobre lo mismo: '¡Cómo disfrutan!' Y bueno…¡me fui contagiando!”.

Por su parte, la rabina Chemen contó lo que le pasó tras un encuentro con Jorge Bergoglio en Buenos Aires: “La segunda vez que estuve con el que entonces era arzobispo, a la noche, cuando volví a casa, a mi marido le dije: ‘Encontré a un maestro, me conmueve el corazón'".

"Mientras que el maestro de este tiempo es el Papa Francisco", agregó, y aseguró: "Me lo leí todo Evangelii gaudium”.

Chemen, a cargo del diálogo interreligioso del Seminario Rabínico Latinoamericano, subrayó la "cercanía" con la tradición judía que trasluce el documento papal y saludó en forma especial a las mujeres musulmanas presentes entre el auditorio.

El encuentro de reflexión interreligiosa sobre la exhortación apostólica se cerró con la rabina Chemen cantando a capela Y dale alegría a mi corazón, el tema de Fito Páez, acompañada por los presentes.

Por su parte, Cecilia Di Lascio y Pablo Blanco, integrantes de la institución convocante, se refirieron al tema de la alegría con una mirada más académica, que anticipa la novedad del master en Pensamiento Social de la Iglesia que CLAdeES  prepara: la revolución de la ternura en respuesta a la globalización de la indiferencia, mientras la política se revela como instrumento de la fraternidad universal para la transformación del mundo.+