Martes 4 de octubre de 2022

La lucha por la vida de los no nacidos sigue en pie en los Estados Unidos

  • 19 de julio, 2022
  • Washington (Estados Unidos)
La Cámara de Representantes acaba de aprobar una ley que permite el aborto a pedido en todo el país. Los obispos católicos estadounidenses se opusieron firmemente a ella.
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Los obispos católicos estadounidenses criticaron el proyecto de ley de la Cámara de Representantes que permite el aborto a pedido en todo el país. La ley de protección de la salud de la mujer, aprobada el viernes pasado por una votación de 219 a 210, legaliza la interrupción del embarazo en todas sus etapas.

En la práctica, elimina toda legislación que protege la vida humana, incluido el consentimiento de los padres para el aborto de una hija menor. Los trabajadores de la salud tendrán que realizar o ayudar con un aborto, aunque no quieran hacerlo, y las compañías de seguros tendrán que pagar por ello.

El presidente del Comité Episcopal para la Defensa de la Vida, el arzobispo de Baltimore, monseñor William Lori y el presidente del Comité para la Libertad Religiosa, cardenal Timothy Dolan de Nueva York, en un comunicado publicado hoy, calificó la ley adoptada como "la ley más injusta y extrema sobre el aborto a pedido que jamás haya visto nuestra nación".

“Atender las necesidades de las mujeres promoviendo el aborto a pedido pagado por los contribuyentes, como es el caso de esta ley, es un grave error y una falta de amor y servicio a las mujeres”. 

“Ofrecer abortos gratuitos o baratos, en lugar de aumentar los recursos que las mujeres necesitan para cuidar de sí mismas y de sus hijos, no es una 'elección' sino una compulsión y un abandono despiadado. Simplemente repetir el mantra de que el aborto es atención médica no hace que se convierta en uno. Terminar a sabiendas con la vida de seres humanos indefensos y sin voz es la antítesis de la sanidad”, escribieron los obispos.

“Rogamos a quienes perciben el aborto como una "solución" justificada a las necesidades de las mujeres que abandonen este camino de muerte y desesperación”, exhortaron los prelados, proponiendo en cambio "una visión que sustente la verdad de que toda vida humana es sagrada e inviolable, una sociedad en la que la protección legal de la vida humana vaya acompañada de un profundo cuidado de las madres y sus hijos".+