Lunes 20 de septiembre de 2021

La eutanasia directa es moralmente inaceptable, afirman los obispos colombianos

  • 15 de julio, 2021
  • Bogotá (Colombia) (AICA)
"Una acción u omisión con la intención de provocar la muerte para suprimir el dolor se constituye en un homicidio", afirmó el episcopado colombiano
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La Iglesia Católica en Colombia manifestó su rechazo a la resolución 971 de 2020, que expidió el Ministerio de Salud y con la que se reguló la eutanasia en el país. 

El presidente de la Conferencia Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida, monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, sostuvo que se trata de un homicidio y no de una muerte en condiciones dignas, como argumentan los defensores de ese procedimiento médico.

“Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa es moralmente inaceptable, por tanto una acción u omisión que, de suyo o en intención provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto divino de su creador”, señaló el prelado.

Monseñor Ceballos señaló que ese procedimiento que permite la muerte de personas que padecen enfermedades terminales, también está en contra de los mandamientos del cristianismo.

“No matarnos dice el quinto mandamiento de la ley de Dios. También el catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial”, agregó.

El prelado, que además es el obispo de Rioacha (Guajira), recordó que la vida es sagrada y debe ser tutelada desde su concepción hasta la muerte de forma natural.

Indicó monseñor Ceballos que pese a que la muerte de una persona sea inminente, los cuidados de los enfermos no podían ser legítimamente interrumpidos.

“Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada”, subrayó el obispo de Rioacha.

También señaló que en vez de apoyar la eutanasia, se debía seguir respaldando el cuidado paliativo de las personas enfermas.

“Esto sí es ayudar a morir con dignidad. No hay enfermos incuidables, aunque sean incurables”, concluyó.+