Viernes 3 de febrero de 2023

La diócesis de Mar del Plata celebró a Santa Cecilia, su Patrona

  • 23 de noviembre, 2016
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
Con una solemne celebración eucarística en la catedral de los Santos Pedro y Cecilia, que presidió Mons. Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, esta diócesis honró a su patrona, Santa Cecilia, titular, junto con el apóstol San Pedro, del templo catedralicio. La iglesia catedral es, también, la sede de la parroquia Santa Cecilia. La célebre santa romana de los primeros siglos del cristianismo es además patrona de la ciudad de Mar del Plata y de toda la diócesis desde su creación.
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Con una solemne celebración eucarística en la catedral de los Santos Pedro y Cecilia, que presidió monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, esta diócesis honró a su patrona, Santa Cecilia, titular, junto con el apóstol San Pedro, del templo catedralicio. La iglesia catedral es, también, la sede de la parroquia Santa Cecilia.

La célebre santa romana de los primeros siglos del cristianismo es también patrona de la ciudad de Mar del Plata y de toda la diócesis desde su creación.

"Aunque disponemos de pocos datos históricos -dijo monseñor Marino en su homilía-, sabemos que Cecilia quiso consagrar su virginidad a Cristo y brindó el supremo acto de amor a Él mediante el martirio. La memoria de este hecho se conservó en el tiempo y su nombre fue introducido en el Canon Romano de la misa. Los textos bíblicos de esta Misa, nos brindan el marco mejor para interpretar el mensaje que nos deja su celebración. Esto nos basta. Hablar de Santa Cecilia es hablar de la belleza de la vida entendida como ofrenda de amor a Cristo".

El prelado comenta luego una página del profeta Oseas, en la que anuncia "el triunfo final del amor perseverante de Dios sobre el pecado y la infidelidad de los hombres", y el salmo 44 en el que se canta "la belleza de la mujer que, al ser elegida por el rey, se convierte en reina de singular encanto, revestida con sus joyas. Tenemos aquí un símbolo del matrimonio espiritual entre Dios e Israel, el pueblo de la Alianza".

La liturgia de este día alude, de diversas formas, y a sí lo comenta el obispo, a la virginidad de Santa Cecilia. "Este misterio de alianza nupcial entre Dios y el pueblo elegido alcanzará su pleno cumplimiento en Cristo, quien en el evangelio que hemos escuchado se identifica con el esposo de la parábola de las diez vírgenes: ?El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo", expresó monseñor Marino.

"También San Pablo -añadió el prelado- en sus cartas ahonda la reflexión sobre Cristo esposo de la Iglesia, misterio que se prolonga en el amor nupcial entre Cristo y el alma de cada creyente".

Tras comentar la parábola de las diez vírgenes o jóvenes del cortejo que acompañará al novio, monseñor Marino expresó: "Es consolador leer en las últimas páginas de la Biblia, que figuran entre las más hermosas, estas palabras del libro del Apocalipsis donde la ciudad celeste, que es la Iglesia esposa de Cristo, encuentra la plenitud de la luz, disipada ya toda oscuridad: ?Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero?. Al mismo tiempo encontramos formulado el anhelo de toda la Iglesia esposa a lo largo de los siglos hasta la Parusía: ?El Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven!», y el que escucha debe decir: «¡Ven!». Que venga el que tiene sed, y el que quiera, que beba gratuitamente del agua de la vida".

"La virgen Cecilia consagró su amor a Cristo y lo mantuvo hasta el extremo de entregar la vida por Él. En el relato de su célebre Pasión nos encontramos con un revestimiento simbólico y con elementos legendarios que no nos deben distraer de lo esencial. Hasta el día de hoy, ella quedó inmortalizada como patrona de la música, precisamente por este pasaje que dice: "mientras sonaban los instrumentos musicales, ella cantaba en su corazón a su único Señor: «Haz, Señor, mi corazón y mi cuerpo inmaculados y no sea yo defraudada»".

"San Agustín y otros Padres de la Iglesia se han encargado de interpretar nuestra vida en Cristo como cántico ininterrumpido que se prolongará por la eternidad. En continuidad con ellos, el Magisterio de la Iglesia a través de numerosos documentos nos exhorta a saber vincular la belleza interior de la vida en Cristo con la belleza exterior de las expresiones superiores del arte.

Ya en los últimos tramos de su homilía monseñor Marino expresó: "Nos vamos acercando a la conmemoración de los sesenta años de la creación de nuestra diócesis que, Dios mediante, celebraremos el 11 de febrero de 2017. Recordar este acontecimiento implica tomar nueva conciencia de las condiciones de fecundidad.

"La Iglesia es fecunda cuando vive en la fidelidad virginal; cuando permanece en la integridad de la doctrina recibida de Cristo y los Apóstoles; cuando mantiene encendida la lámpara de la fe buscando salir para iluminar la vida de los hombres.

"La Iglesia es fecunda cuando sufre contradicción de la mentalidad adversa del mundo y sabe ir contra la corriente, sin dejar de amar a los hombres de nuestro tiempo.

"La Iglesia es fecunda cuando imita a la virgen santa Cecilia quien ?llevaba siempre sobre su corazón el Evangelio de Cristo y no cesaba, ni de día ni de noche, de orar y de hablar con Dios?, según interpreta el antiguo relato.

"La Iglesia es fecunda en el martirio cruento de la sangre y también en el sufrimiento que implica quedar en soledad ante el mundo por fidelidad al Señor.

"La Iglesia es fecunda cuando se renueva en santidad. Por eso, damos gracias a Dios por la beatificación de Sor María Antonia de San José, conocida como Mama Antula; y por la canonización del Santo Cura Brochero, pues de ambos recibimos un poderoso estímulo para entender la vida como vocación a la santidad, y sea Santa Cecilia en esta hora, poderosa intercesora ante el Señor", concluyó.+

Texto completo de la homilía