Jueves 13 de junio de 2024

Inundaciones en Brasil: la Iglesia llama a crear lazos de solidaridad

  • 6 de mayo, 2024
  • Brasilia (Brasil) (AICA)
El arzobispo de Santa María y presidente de la región Sur 3 de la Conferencia Episcopal Brasilera (CNBB), Mons. Brustolin, comparte su sentimiento ante el empeoramiento de la situación.
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Las tormentas en el estado de Rio Grande do Sul causaron daños en más de 300 municipios, provocaron que un río alcanzara la mayor crecida de su historia, rompieron parcialmente una represa y dejaron decenas de muertos, desaparecidos y varados, y a miles de personas sin hogar.

El arzobispo de Santa María y presidente de la región Sur 3 de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), monseñor Leomar Antônio Brustolin, compartió, a través de un artículo, su sentir ante el empeoramiento de la situación.

“En este momento, cuando miramos a nuestro alrededor, vemos muertes, personas sin hogar, personas varadas, puentes derrumbados, carreteras bloqueadas, destrucción de casas y edificios. Nuestro corazón está turbado, nos preguntamos: ¿qué podemos aprender de todo esto? No tenemos respuestas. También el mal físico es un misterio. Saber contemplar el misterio, sin fantasía ni racionalismo, es sabiduría”.

El arzobispo brasileño afirma que un gran azote cayó sobre las ciudades y pueblos, y que mucho se perdió. Aseguró que todos oran por los que murieron, pero advierte que por los que se quedaron es necesario, ante Dios, aprender a vivir y convivir. “Dios está con nosotros, tenemos experiencia de esto y somos capaces de ser solidarios, podemos ver esto”.  

“El profeta Isaías nos recuerda que Dios mismo, a través de su Cristo, vino y viene siempre para curar nuestras heridas, para anunciar nuestra libertad, para consolar a los que lloran, para dar alegría a los que viven en angustia, para vestirnos de salvación, con el manto de justicia, y en todo esto se manifiesta su gloria”.

El arzobispo subraya que no serán la muerte, el duelo y las lágrimas los que definirán la última palabra sobre la vida. La destrucción, los deslizamientos de tierra y las inundaciones tampoco robarán la esperanza. “Somos un pueblo que sabe en quién ha puesto su fe. El agua, que calma la sed, limpia lo sucio, refresca el calor y riega lo seco, volverá a ser signo de vida, de renovación y de libertad”.  

“Este diluvio que vino sobre nosotros no borrará de nuestra memoria las obras que el Señor realizó a lo largo de la historia de la salvación. Sobreviviremos y encontraremos razones para reconstruir nuestras carreteras y nuestros hogares, nuestras vidas y, de hecho, podemos estar aislados, pero no aislados de Dios”.

El arzobispo de Santa María sostiene que todos los fieles saben cuánto los ama el Padre y reafirma que “no será un gran desafío como el que estamos atravesando el que nos separará de este amor y de la comunidad humana que Él ama”.

“Nos sirven las palabras de Cristo, que dice: 'La paz os dejo, mi paz os doy'. Esta paz es tan clara y fuerte que nuestros corazones no se turban ni se intimidan”.

Y llama a todos a afrontar más esta prueba: “Dios está con nosotros. Esto pasará, lo superaremos. Pero ahora, recojamos los buenos frutos de este momento, siempre hay una luminosidad sideral en medio de la noche oscura. Recuerdo aquí tantas instituciones gubernamentales, militares y civiles, dedicadas a defender la vida en ese momento”, dijo.  

Campaña a favor de los damnificados por las lluvias
El prelado Brustolin también recordó que las comunidades parroquiales están abiertas para acoger a las personas sin hogar, alimentar a los que lo han perdido todo y atender las necesidades que surjan. “Como bien dice el Papa Francisco, somos comunidades que se parecen a un hospital de campaña, que ayuda inmediatamente a los necesitados”.

Recordó, en ese sentido, a las comunidades que vieron a los camioneros impedidos de viajar debido a los bloqueos de las rutas y les proporcionaron alimentos. “Recuerdo las colectas de donaciones que se están realizando en todo el Estado y, especialmente, por la CNBB Sul 3. Tanta luz de solidaridad. Todo pasa, pero este amor ya es consuelo”.

“Nuestra fe en Cristo nos compromete a seguir creando lazos de solidaridad y amistad social, ya que podemos estar aislados, pero no aislados de Dios. Dios bendiga a todos los que decidieron convertirse en consuelo para los demás”.+