Viernes 12 de agosto de 2022

"Hay que apostar por la familia", dijo monseñor Frassia

  • 31 de diciembre, 2019
  • Avellaneda (Buenos Aires) (AICA)
Reflexión semanal del obispo de Avellaneda-Lanús
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"Las vicisitudes, los problemas que todos tenemos, también los tuvo la Sagrada Familia de Jesús, María y José, a tal punto que José tuvo que huir de Israel porque la vida del Niño corría peligro", expresó el obispo de Avellaneda-Lanús, Mons. Rubén Frassia, en su programa radial "Compartiendo el Evangelio", en la fiesta de la Sagrada Familia.



Y prosiguió reflexionando: "¡Cuánta gente desterrada!, ¡cuánta gente tuvo que emigrar, por razones políticas, raciales, religiosas, económicas o de supervivencia! Pensemos ahora simplemente en nuestros hermanos venezolanos; pensemos en otra gente que emigra; pensemos en tiempo de Israel, los judíos; pensemos en África… ¡en tantos lugares!"



"Por eso decimos que la vida tiene luces y sombras, pero lo importante es no quedarse en las sombras, en la oscuridad; es importante ir a la luz y saber que hay una explicación, un sentido, una motivación: encontrar el sentido a las cosas. Cuando hay dificultades, cuando hay un niño enfermo, alguien con problemas, ¡es un problema! Pero Dios no quita los sufrimientos, da sentido a los sufrimientos!", manifestó monseñor Frassia.



El obispo aconsejó "cuidar la familia, porque tenemos una responsabilidad: que el hombre cuide a su mujer, que la mujer cuide al hombre y que ambos cuiden a sus hijos porque los hijos tienen que ser cuidados. Tiene que haber valores, mucho amor, mucho sacrificio y también renuncias. Los chicos quizá no se den cuenta, pero se darán cuenta después, cuando sean grandes".



"¡Me conmuevo cuando veo que un papá alza a su hijo y lo lleva en hombros! ¡O la mamá! A veces los detengo en la calle y les sugiero “díganle a sus hijos que ustedes lo llevaban al hombro para que su hijo no se olvide”. Yo recuerdo a mi papá cuando me llevaba a la cancha. Yo era chiquito y ni miraba el partido, pero estaba contento ¿saben por qué?, porque estaba con mi papá".



"Cada uno tiene que saber reconocer que la familia es fundamental en la vida. ¡Y hay que apostar a la familia! No la destruyamos… más de lo que está", pidió el prelado.



"Que la Sagrada Familia nos enseñe el valor de la oración, el sentido del amor, la fidelidad que tiene que haber, la renuncia, la comprensión, la paciencia y la entrega. ¡Qué hermoso es tener una familia, pero qué hermoso también es saber cuidarla! Que la Sagrada Familia nos dé fuerza y que nos ayude con su intercesión y con su ejemplo", concluyó el obispo de Avellaneda-Lanús.+