Haití: 'No permitamos que la violencia defina nuestro futuro', exhortan los obispos
- 5 de abril, 2025
- Puerto Príncipe (Haití) (AICA)
Los obispos de Haití condenaron el "cobarde asesinato" de las dos religiosas por miembros de bandas armadas en Mirebalais.

la Conferencia Episcopal de Haití (CEH) manifestó su "profunda tristeza y fuerte indignación" por los trágicos hechos ocurridos en la ciudad de Mirebalais, donde las Hermanitas de Santa Teresa, Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire, fueron brutalmente asesinadas por bandas armadas, en medio de una crisis de violencia e inseguridad que no da tregua.
Las religiosas fueron asesinadas el lunes, día en el que la ciudad de Mirebalais fue objeto de ataques armados por parte de la coalición criminal Vivre Ensemble (Vivir Junto), cuyos miembros atacaron la comisaría de policía de la ciudad, comercios privados y la prisión civil, provocando la fuga de 529 detenidos.
"La Iglesia llora la muerte de dos religiosas, segadas por la mano del mal. Dos hermanas, dos almas consagradas al amor que cayeron bajo la violencia ciega, dejando tras de sí un silencio desgarrador", indicó la CEH en un comunicado.
Las hermanas Evanette y Jeanne pertenecían a la congregación Hermanitas de Santa Teresa, conocidas por su trabajo pastoral y social en zonas empobrecidas y marginadas del país: "Su vida entregada al servicio del Evangelio y de los más vulnerables sigue siendo un testimonio luminoso del amor de Cristo", escriben los obispos, recordando con gratitud y reverencia el compromiso inquebrantable de las religiosas con su pueblo.
La CEH expresó su cercanía tanto a la familia religiosa como a las familias biológicas de las hermanas asesinadas, en un gesto de comunión y consuelo cristiano en medio del duelo.
El dolor por esta pérdida, sin embargo, se transforma en clamor profético y en firme llamado a la conciencia nacional.
Denuncia profética
"Denunciamos proféticamente la inacción de las autoridades", señala la nota episcopal. Los obispos remarcan que ya se habían emitido advertencias y llamados previos para atender la situación de inseguridad en Mirebalais, sin que se tomaran medidas eficaces. Esta omisión ?indican? constituye "un grave fracaso que pone a la nación en riesgo, a merced de fuerzas destructivas".
El comunicado no ahorra palabras para condenar "moralmente en los términos más enérgicos este acto bárbaro", tanto el crimen cometido contra las religiosas como toda la violencia que sigue sumiendo al país en un caos prolongado.
Desde hace años, Haití enfrenta un colapso institucional, con el avance de bandas armadas que controlan territorios, siembran terror e impiden la vida pacífica de millones de ciudadanos.
"Si quieres la paz, prepárate para la paz"
Frente a este panorama sombrío, la CEH lanza un llamado a los grupos armados para que cesen sus actos de violencia y recobren el sentido del respeto por la vida humana.
En una frase que interpela y da esperanza, los obispos señalan: "Si quieres la paz, prepárate para la paz", recordando que "ninguna lucha justifica el derramamiento de sangre y el terror entre inocentes".
La exhortación también se dirige al pueblo haitiano en general, a quien se le alienta "mantenerse vigilante, mostrar solidaridad y orar". Los pastores insisten en que, aun en medio del dolor, Haití no debe dejarse arrastrar por el odio ni por la indiferencia: "Resistamos mediante la fe y la unidad, y no permitamos que la violencia defina nuestro futuro".
Una nación herida, una fe que resiste
"Haití está pasando por el valle de la sombra", reconocen los obispos, pero no por ello renuncian a la esperanza: "La esperanza cristiana nos asegura que la luz del Resucitado vendrá a iluminar nuestros caminos hacia días mejores".
Como sello espiritual de este mensaje, los prelados se encomiendan a la protección de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona del pueblo haitiano, para que interceda en estos tiempos difíciles y acompañe a sus hijos heridos.
La carta, firmada el 3 de abril por todos los obispos católicos del país, es una voz que no se resigna ante la oscuridad y que sigue clamando por la vida, la dignidad y la paz de Haití: "¡Que Dios nos bendiga y bendiga a Haití!", concluyen.+