Miércoles 22 de septiembre de 2021

Frente al dictamen de la Corte, ¡nada puede legitimar la muerte de un inocente!

  • 15 de octubre, 2012
  • Buenos Aires (AICA)
Ante el dictamen de la Corte autorizando el aborto, Para Hacerse Oír-Hablemos Claro dio un comunicado donde afirma que "cumple con el deber de recordar que, digan lo que digan y hagan lo que hagan, nadie podrá negar que el niño por nacer es un ser humano." Hace referencia a dictámenes de la Academia Nacional de Medicina (julio 2004 y octubre 2010) en los que afirma que "destruir un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano, pues la existencia de vida humana desde la fecundación está demostrada científica y experimentalmente, y no se trata de un argumento metafísico o una hipótesis teológica". Ante los hechos plantea estos interrogantes: "¿Por qué, si el aborto es la ejecución de un ser inocente, se pretende justificarlo legalmente? "¿Por qué se atacan ferozmente instituciones que defienden la vida y no se busca la protección de la mujer y del niño por nacer, y así ayudarla a superar los vejámenes sufridos y a sobrellevar el embarazo? Para Hacerse Oír-Hablemos Clar
Doná a AICA.org
Frente al dictamen de la Corte Suprema de Justicia autorizando el aborto, Para Hacerse Oír-Hablemos Claro emitió un comunicado, firmado por su director, Martín Viano, en el que afirma que "cumple con el deber de recordar que, digan lo que digan y hagan lo que hagan, nadie podrá negar que el niño por nacer, próxima víctima del aborto ahora autorizado, es un ser humano."

El comunicado hace referencia a dos dictámenes de la Academia Nacional de Medicina (julio de 2004 y octubre de 2010) en los que ese alto foro afirmó que "destruir un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano, puesto que la existencia de vida humana desde la fecundación es un hecho científico con demostración experimental, y no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica".

El comunicado de Para Hacerse oír-Hablemos Claro plantea unos interrogantes que surjen inevitablemente ante los hechos:

"¿Por qué -dice-, si la práctica del aborto conlleva la ejecución de un ser inocente, sea cual fuera el modo como fue concebido, se pretende justificarlo legalmente?

"¿Por qué, en una suerte de reduccionismo ideológico, se atacan ferozmente instituciones que defienden la vida y no se busca la protección integral de la mujer y del niño por nacer, del punto de vista médico, psicológico, económico y afectivo, y así ayudarla a superar los reiterados vejámenes sufridos por ella, como también a sobrellevar con contención el embarazo?

Concluye diciendo: "Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente afirmó el papa Juan Pablo II y es por ello que Para Hacerse Oír-Hablemos Claro reitera que no hay acto de mayor discriminación y violencia que decidir quién nace y quién por el modo como fue concebido, está condenado a ser sacrificado". (Cfr. Lic. Araceli Ramilo Alvarez, "Respuesta frente al aborto planteado como un derecho-El duelo obturado", in www.hacerseoir.org

Texto del comunicado
Frente al dictamen de la Corte Suprema de Justicia autorizando el aborto, Para Hacerse Oír-Hablemos Claro cumple con el deber de recordar que, digan lo que digan y hagan lo que hagan, nadie podrá negar que el niño por nacer, próxima víctima del aborto ahora autorizado, es un ser humano.

Es la misma Academia Nacional de Medicina (julio de 2004 y octubre de 2010) que lo sostiene al afirmar que el niño por nacer biológicamente es un ser humano, cuya existencia comienza al momento de su concepción y que, desde el punto de vista jurídico, es un sujeto de derecho, como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país.

Por lo tanto, agrega la Academia, destruir un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano, puesto que la existencia de vida humana desde la fecundación es un hecho científico con demostración experimental, y no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica.

Tampoco será suficiente insistir en que el célebre doctor Bernard Nathanson, recientemente fallecido, así lo reconoció a partir de sus estudios y fue por ello que renunció a la práctica del aborto y se transformó en un decidido defensor de la vida.

Ahora bien, ¿por qué, si hay vida humana desde la concepción y por lo tanto la práctica del aborto conlleva la ejecución de un ser inocente, sea cual fuera el modo como fue concebido, se pretende justificarlo legalmente y hasta presentarlo como un acto de piedad para con la madre?

¿Por qué en una suerte de reduccionismo ideológico, se atacan ferozmente instituciones que defienden la vida y no se aborda el principal problema de este caso y tantos otros, es decir, la vida existente y el dolor de la mujer violada, para concentrarse en proteger a los dos seres humanos en juego, la madre y el niño por nacer, brindándoles asistencia integral, del punto de vista médico, psicológico, económico y afectivo, y así ayudarla a superar los reiterados vejámenes sufridos por ella, como también a sobrellevar con contención este embarazo?

¿Por qué ese ensañamiento con el niño por nacer y contra quienes lo defienden sin olvidar que se debe ayudar también a la madre? Para Hacerse Oír-Hablemos Claro hace estas preguntas y espera una respuesta.

Mientras tanto, solo nos cabe recordar que quien "negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral, pues nunca se puede legitimar la muerte de un inocente sin minar el mismo fundamento de la sociedad!" (Juan Pablo II en España 2 de noviembre de 1982).

Por ello es que no hay acto de mayor discriminación y violencia que decidir quién nace y quién por el modo como fue concebido está condenado a ser sacrificado.+