Sábado 29 de enero de 2022

Francisco es un signo del "resurgimiento católico"

  • 14 de marzo, 2014
  • Buenos Aires (AICA)
La Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) organizó un acto conmemorativo para celebrar el primer aniversario de la elección del papa Francisco, en el que disertaron el presbítero y teólogo Carlos Galli, y el doctor Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina. En este marco, el referente vaticano afirmó que Francisco es un signo del "resurgimiento católico".
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El abogado uruguayo Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, expresó que el nuevo pontificado de Francisco abre para el continente una "posibilidad impresionante de ´resurgimiento católico´ y de profundas repercusiones y esperanzas".

Carriquiry, el laico con más alto nivel en la Santa Sede, habló en un acto organizado por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) para celebrar el primer aniversario de la elección del Papa Francisco, en el que disertó el presbítero Carlos Galli, teólogo que fue decano de Teología de esa casa de estudios.

"Cuando tuve el honor de recibir el doctorado honoris causa de esta universidad, hace dos años, afirmaba que estábamos a los albores de una nueva primavera eclesial y latinoamericana, embarcados en una oportunidad histórica que no se puede desperdiciar", recordó Carriquiry, al hablar del panorama abierto por Francisco.

De estrecha relación con el Santo Padre -le prologó dos libros y los presentó en Buenos Aires-, Carriquiry afirmó que se vive "en tiempos de una revolución evangélica en ciernes", y aseguró que una "nueva primavera eclesial y latinoamericana" ha comenzado.

Al acto asistieron altas autoridades eclesiásticas: estuvieron el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig; el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, y el arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA, entre otros obispos.

Monseñor Fernández dijo unas palabras y pidió un caluroso aplauso para el papa Francisco. El profesor Marco Gallo tuvo la tarea de presentar a los oradores. Por la Universidad asistieron los vicerrectores Beatriz Balián, Gabriel Limodio y Horacio Rodríguez Penelas, y numerosos decanos, profesores y alumnos. Unas 700 personas llenaron el amplio auditorio; las sillas no bastaron para todos y hubo más de un centenar de asistentes de pie.

El acto contó con presencias políticas significativas. Estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez; la ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Cristina Álvarez Rodríguez; los diputados Carlos Kunkel, Roberto Feletti, Hermes Binner y Carlos Brown, entre otros, y exlegisladores como Carlos Ferré, Liliana Gurdulich y Jorge Enríquez.

El secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, estuvo en primera fila. También asistió el director general de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, Alfredo Abriani.

No faltó la presencia de exembajadores ante la Santa Sede: Santiago de Estrada, Vicente Espeche Gil y Carlos Custer. Concurrió el nuevo rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Alberto Barbieri.

También hubo sindicalistas, como Armando Cavalieri y Gerónimo Venegas; economistas, como Manuel Solanet, numerosos profesores y académicos, como Alfredo Van Gelderen. Entre otros, estaban el presbítero Carlos Accaputo; el ex ministro Daniel Arroyo, y el profesor Aldo Carreras.

"¡Qué tendría que decir hoy, al año del pontificado de Francisco! Estamos en tiempos de una revolución evangélica en ciernes. se nos impone repensar toda la historia de América latina, su realidad actual y sus caminos de transformación y construcción, a la luz del acontecimiento del nuevo pontificado", observó Carriquiry en su disertación, no exenta de pasión, énfasis y emotividad.

Advirtió el fuerte arraigo de la tradición católica en el continente, aunque señalo que "está sufriendo desde hace tiempo una profunda erosión".

Expresó que "no se deben contraponer" los pontificados de Benedicto XVI y Francisco y que la Iglesia "es una historia ininterrumpida de amor". Y señaló que "el verbo más usado por el Papa actual es salir, salir de nuestra autosuficiencia, salir de nuestra autorreferencialidad y ensimismamiento eclesiástico, de nuestras capillitas complacientes. E ir al encuentro de las periferias societarias y existenciales".

El padre Galli, que disertó durante cincuenta minutos, expresó: "Estoy pensando que el viento de Dios esta soplando fuerte desde el Sur, y desde el Sur del Sur".

Se refirió a dos hitos de América Latina: el encuentro de obispos de Aparecida en 2007 (en donde tuvo un papel fundamental el cardenal Jorge Mario Bergoglio y el mismo Galli fue perito) y la elección del primer papa latinoamericano, sudamericano, argentino. El continente ha dado un hijo suyo como pastor de la Iglesia universal. Señaló que Jorge Mario Bergoglio pasó de la misión continental a la misión universal, es decir, de Aparecida 2007 a Rio 2013.

Recordó que la expresión de que sopla viento del Sur la usó el cardenal alemán Walter Kasper hace un tiempo en su autobiografía. Y señaló, también citando otro libro que había leído en 1980, que en la Iglesia está soplando un viento del sur, así como el primer milenio fue de Oriente, y el segundo milenio, de Occidente. Dijo que la renuncia revolucionaria de Benedicto XVI y la elección revolucionaria de Francisco, nos hace asistir al viento de un "nuevo Pentecostés".

El disertante animó a pensar en décadas y en siglos, no como la cultura posmoderna del instante y del fragmento.

Observó que de todos los católicos, el 68% está hoy en el Sur: el 39% en América latina, el 1 por ciento en Oceanía; el 16 por ciento en África, el 12 por ciento en Asia, en tanto que un 24 por ciento está en Europa y un 8% en América del Norte. Esto ha invertido lo que ocurría a principios del siglo XX, en que el 70% de los católicos estaba en el Norte y sólo el 30% en Sur.

Y señaló que la primera lengua del catolicismo es el castellano. Son muchos menos los que entienden el italiano, el polaco o el alemán, dijo, aludiendo a las culturas de las que provinieron otros pontífices anteriores.

Sobre por qué Francisco sonríe tanto cuando el cardenal Bergoglio lo hacía mucho menos, dijo: "Es el mismo pero está distinto, porque su rostro emite la sonrisa de Dios que surge de un corazón en paz".

Destacó una frase que siempre ha subrayado: "Conservemos la alegría". Y dijo que el Papa entiende que "sólo quien está centrado en Dios puede ir hasta las periferias del mundo".

Galli deslizó que "sólo Dios lo sabe pero pienso que fue elegido para encarar las reformas pendientes del Concilio Vaticano". Aseveró que la Iglesia se reforma si se centra en la misión. Se refirió a la revolución de la ternura, que incluye la alegría, la proximidad, la sencillez, el afecto por la gente. Y señaló que para Francisco la misión es la fuente y el camino de la reforma de la Iglesia.+ (Jorge Rouillon)