Viernes 28 de enero de 2022

Francisco clama por los migrantes y una humanidad "sin muros de separación"

  • 3 de diciembre, 2021
  • Nicosia (Chipre) (AICA)
En una oración ecuménica, escuchó testimonios de migrantes llegados a Chipre e improvisó unas palabras porque dijo "no podemos callar" y aseveró que la migración hacia Europa es "la guerra" de hoy.
Doná a AICA.org

El papa Francisco clamó hoy por "una humanidad sin muros de separación" durante una oración ecuménica en la parroquia Santa Cruz, de Nicosia, de la que participaron y dieron sus testimonios migrantes radicados en Chipre, país que el pontífice visita en el marco de una gira que también incluirá Grecia, con la isla de Lesbos.

"El Señor Jesús viene a nuestro encuentro en el rostro del hermano marginado y descartado, en el rostro del migrante despreciado, rechazado y oprimido", aseguró.

"Pero también, en el rostro del migrante que está en camino hacia algo, hacia una esperanza, hacia una convivencia más humana", agregó.

El Papa recordó que Jesús llama a los creyentes a evitar la resignación de "vivir en un mundo dividido, en comunidades cristianas divididas, sino a caminar en la historia atraídos por el sueño de Dios, que es una humanidad sin muros de separación, liberada de la enemistad, sin más forasteros sino sólo conciudadanos".

Tras subrayar que la problemática migratoria "es el sufrimiento de hermanos y hermanas y no podemos callar", describió: "Dieron todo lo que tenían para subir a un barco de noche, sin saber si llegarán".

En ese marco, el Papa lamentó que "se ponen alambres de espinas para no dejar entrar al refugiado, el que viene a pedir pan, hermandad, ayuda, alegría, que está huyendo del odio y se encuentra delante de un odio que se llama alambre de púas".

Al final de su discurso, y tras escuchar el testimonio de los migrantes, el Papa improvisó porque aseguró que no podía "callar" ante esto y afirmó que el drama de la migración hacia Europa es "la guerra" de nuestros días y los "campos" en el norte de África son como los campos de concentración del nazismo.

Francisco recordó a los que pudieron llegar hasta esta isla en el Mediterráneo, pero también a "todos los que se quedaron en el camino" en este mar, que consideró, "se convirtió en un cementerio" y a los que "empezaron este trayecto en condiciones durísimas y aún ni han llegado"

Fue en ese momento en el que el Papa se refirió a los centro de detención en el norte de África, "donde las mujeres son vendidas, los hombres torturados y esclavizados" y enfatizó que esos lugares son como los campos de concentración nazis o soviéticos.

"Es la guerra de este momento, es el sufrimiento de este momento, de hermanas y hermanos que lo han dejado todo para salir en una barcaza de noche y sin saber si llegaran o no", añadió y lamentó que a veces se refiera a estas travesías como "turismo".

» Texto completo de la oración ecuménica

Los testimonios desgarradores de los migrantes
"Como persona alejada de mi hogar, de mi familia, de mi pueblo, de mi gente y mi país, a menudo me preguntan quién soy. Las preguntas no pretenden herir, pero se sienten como golpes. '¿Quién sos?' '¿Por qué estás aquí?' '¿Cuál es tu estatus?' '¿Esperás quedarte?' '¿A dónde vas a ir?'", preguntó una joven.

"Normalmente debo elegir, extranjera, víctima, solicitante de asilo, refugiada, migrante, pero lo que quiero gritar es que somos: personas, hermanos, amigos, creyentes, vecinos", diferenció.

Un joven camerunés dijo: "Soy alguien herido por el odio. El odio, una vez experimentado, no se puede olvidar. Me ha cambiado. El odio adopta muchas formas horribles. Está el odio que lleva a un ser humano a usar un arma no sólo para disparar a otro, sino para romperle los huesos mientras otros miran".

A lo que un niño de Sri Lanka sumó: "Soy alguien que está en un viaje. Tuve que huir de la violencia, las bombas, los cuchillos, el hambre y del dolor. Me obligaron a recorrer rutas polvorientas, me metí en camiones, me escondí en los baúles de los coches, me metieron en barcos, engañado, explotado, olvidado, negado".

El adolescente afirmó que su viaje fue "hacia algo", porque "viajo cada día, ansioso por alcanzar un nuevo destino. Un lugar seguro y saludable, un lugar que ofrezca libertades y opciones, un lugar en el que pueda dar y recibir amor, un lugar en el que pueda practicar mi fe".+