Martes 3 de agosto de 2021

Francisco a la Academia para la Vida: Las nuevas tecnologías, un regalo de Dios

  • 28 de febrero, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El papa Francisco envió su discurso para la conclusión de la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida: "La inteligencia artificial está en el corazón mismo del cambio de época que estamos atravesando (?) La innovación digital toca todos los aspectos de la vida, tanto personales como sociales".
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Monseñor Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, leyó el discurso que envió el papa Francisco para la conclusión de la Asamblea Plenaria que se realizó en Roma, con la participación del presidente del Parlamento Europeo y el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con otras autoridades y personalidades del campo de la tecnología informática.



Francisco señaló que las decisiones importantes, como las médicas, económicas o sociales, "son el resultado de la voluntad humana y de una serie de contribuciones algorítmicas”. El Pontífice asumió que, a nivel personal, “la era digital cambia la percepción del espacio, del tiempo y del cuerpo”, y ello “infunde un sentido de expansión de sí que ya no parece encontrar más los límites y se afirma la homologación como el criterio de agregación prevalente”, es decir, que “reconocer y apreciar la diferencia se hace cada vez más difícil”.



En el ámbito socio económico, “los usuarios suelen quedar reducidos a ‘consumidores’, esclavos de intereses privados concentrados en manos de unos pocos”. A partir de los rastros digitales difundidos en Internet “los algoritmos extraen datos que permiten controlar los hábitos mentales y relacionales, con fines comerciales o políticos, a menudo sin nuestro conocimiento”.



Este aspecto el Papa lo denominó como una “asimetría” por la cual “unos pocos saben todo sobre nosotros, mientras que nosotros no sabemos nada sobre ello”. Esto “adormece el pensamiento crítico y el ejercicio consciente de la libertad”, entonces las “desigualdades se amplifican inconmensurablemente, el conocimiento y la riqueza se acumulan en pocas manos, con graves riesgos para las sociedades democráticas”.



Sin embargo, el Pontífice advirtió que estos peligros “no deben ocultarnos el gran potencial que nos ofrecen las nuevas tecnologías”, puesto que “son un regalo de Dios”, “un recurso que puede dar buenos frutos”. Las ciencias biológicas “están haciendo un uso cada vez mayor de los dispositivos puestos a disposición por la ‘inteligencia artificial’, y su desarrollo induce a cambios profundos en la forma de interpretar y gestionar los seres vivos y las características de la vida humana, que es nuestro compromiso proteger y promover”.



Francisco manifestó su gratitud a la Academia Pontificia para la Vida, que “favoreció el diálogo entre las disciplinas científicas diferentes”, y aseveró que “debemos dejarnos interpelar como creyentes, para que la palabra y la tradición de la fe nos ayuden a interpretar los fenómenos de nuestro mundo, identificando caminos de humanización, y por tanto de amorosa evangelización”.



Como propuestas, el Papa destacó la necesidad de “crear organismos sociales intermedios que aseguren la representación de la sensibilidad ética de los usuarios y los educadores”.



Luego recordó el concepto de “algor-ética”, cuyo objetivo es “asegurar una verificación competente y compartida de los procesos mediante los cuales se integran las relaciones entre los seres humanos y las máquinas en nuestra era, enriquecido por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”. La algor-ética “podrá ser un puente para que los principios se inscriban concretamente en las tecnologías digitales, a través de un efectivo diálogo transdisciplinario”.



Finalmente, Francisco animó a los participantes de la Asamblea a “ir adelante con audacia y discernimiento buscando formas de implicar cada vez más ampliamente a todos aquellos que tienen en su corazón el bien de la familia humana”.+