Martes 24 de mayo de 2022

Explosión de Rosario: acompañamiento en el dolor y reclamo de justicia

  • 7 de agosto, 2014
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
La Iglesia católica en Rosario acompañó en el dolor a los familiares, amigos y sobrevivientes de la explosión del edificio de la calle Salta 2141, en el primer aniversario del fatídico accidente que costó la vida de 22 personas. El administrador apostólico de Rosario, monseñor Mollaghan, presidió una misa concelebrada con varios sacerdotes en un escenario montado sobre el lugar de la tragedia, y acompañó el reclamo de justicia de los deudos.
Doná a AICA.org
La Iglesia católica en Rosario acompañó en el dolor a los familiares, amigos y sobrevivientes de la explosión del edificio de la calle Salta 2141, en el primer aniversario del fatídico accidente que costó la vida de 22 personas. El administrador apostólico de Rosario, monseñor Mollaghan, presidió una misa concelebrada con varios sacerdotes en un escenario montado sobre el lugar de la tragedia, y acompañó el reclamo de justicia de los deudos.

Luego de las sirenas y el minuto de silencio que se realizó pasadas las 9.30 del miércoles, recordando el momento de la explosión, los familiares y amigos de las víctimas se volvieron a congregar por la tarde para asistir a la Eucaristía en la que se pidió por el eterno descanso de los muertos y para hallar justicia.

Los familiares habían invitado a ofrecer una misa por la víctimas a monseñor Mollaghan tiempo atrás, durante uno de los encuentros que el prelado propició luego de la explosión para acompañarlos en el dolor y reconfortarlos. La misa fue concelebrada por los sacerdotes más cercanos a las familias, y asistida por seminaristas y otros jóvenes. Los familiares más cercanos a las víctimas se colocaron alrededor del altar, con 22 velas.

Al sentido pedido de memoria y justicia, monseñor Mollaghan sumó el pedido de "esperanza" para todos los deudos. "Dejemos que la Palabra de Dios y la Eucaristía que celebramos llenen de paz y de serenidad nuestras vidas", dijo.

"Era el martes 6 de agosto, y a las 9.38 partieron hacia la casa de dios 22 hermanos nuestros y sentimos profundamente que lo hicieran así; sin pensarlo, sin despedirse, repentinamente, y por eso nos conmueve todavía más", expresó.

El prelado recordó palabras del cardenal Bergoglio, en ocasión de una misa en memoria a los difuntos del incendio del boliche República de Cromagnon: "Las llagas quedan abiertas, no se cierran fácilmente, y cuando se van cerrando se transforman en cicatrices. Y las cicatrices, como decía el cardenal Bergoglio, no se pueden maquillar, siempre se llevan y se ven".

"Como decía Francisco, siendo arzobispo de Buenos Aires, el dolor no se va, camina con nosotros? El dolor hay que asumirlo como ustedes lo asumen. Ustedes están más cerca, y nosotros los que estamos más lejos, debemos acercarnos y asumir la partida de aquellos que no están, y recordarlos solidariamente, pidiendo que estos sentimientos se añejen en nuestro corazón y se transformen en adelante en semilla de fecundidad", agregó.

"El recuerdo y la memoria necesitan la esperanza, pero también la justicia por el costo de lo vivido, y por todo lo que no se previno antes de los hechos que recordamos", exclamó el arzobispo emérito.

Monseñor Mollaghan les ofreció como recuerdo a los familiares una cruz realizada en madera para colocar en el lugar que se quiere destinar en homenaje a las víctimas, familiares y vecinos.

Luego de la celebración eucarística, un vocero de los familiares volvió a reclamar justicia y, finalmente, Soledad Pastorutti cerró la noche con un espectáculo musical.+

Texto completo de la homilía