Martes 16 de agosto de 2022

Es importante escuchar, obedecer y seguir a Jesús

  • 12 de marzo, 2020
  • Avellaneda (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Avellaneda-Lanús, Mons. Rubén Frassia, al compartir sus reflexiones sobre el hecho de la Transfiguración del Señor, episodio que se leyó en el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma, dijo que en el relato de la Transfiguración se nos prepara para el misterio fundamental: la Pascua.
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El obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, al compartir sus reflexiones sobre el hecho de la Transfiguración del Señor, episodio que se leyó en el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma, dijo que en el relato de la Transfiguración se nos prepara para el misterio fundamental: la Pascua, a saber: el prendimiento de Jesús, el sacrificio, la muerte y la resurrección. Esa muerte y esa resurrección están siempre unidas al sacrificio y a la gloria. Así también es nuestra vida: no hay gloria sin sacrificio; el sacrificio no termina allí sino que nos lleva a la gloria. Dos partes importantes de la misma realidad: misterio, cruz, sacrificio, muerte, resurrección y vida.



"Tenemos que darnos cuenta -prosigió- de qué manera vamos a agradecer el sacrificio de Cristo Redentor. Él viene a hacer la voluntad del Padre y esa fidelidad va en beneficio de nuestra humanidad. Cristo paga por nosotros el pecado del mundo. ¡Cuánto amor y cuánta gracia tenemos que recibir!



"Es evidente -añadió- que en la sociedad actual podemos vivir de muchas maneras: con indiferencia, distraídos, llenándonos de cosas, con una vida tan superficial que no vamos a las cosas profundas, no vamos a las cosas en serio, a las esenciales. Y como no vamos a cosas esenciales, decimos estupideces, hacemos tonterías, hacemos cosas muy poco humanas porque no hay valía. Hoy la sociedad está cada día más deteriorada ¡vayamos a lo profundo! La presencia del Padre dice “este es mi Hijo muy amado, escúchenlo”; escucharle, obedecerle y seguirle".



"Hay tres cosas que debemos hacer en la vida -dijo monseñor Frassia-: volver a escuchar; para poder escuchar hay que hacer silencio, si no hacemos silencio no escuchamos bien y cuando no escuchamos bien nos vamos a equivocar en la respuesta. Obedecer: obediencia es salir de nuestro egoísmo y hacer lo que Dios nos pide, lo que el Evangelio nos dice, lo que los demás nos piden, tenemos que obedecer. ¿Quién obedece?, el que está atento y escucha bien. Y tercero estamos en camino; un camino para ir hacia la madurez, hacia la evolución, hacia el desarrollo, hacia la plenitud. Por eso es importante escuchar, obedecer y seguirlo a Jesús".+