Sábado 4 de febrero de 2023

En Eritrea, las autoridades liberaron a un obispo y a un sacerdote

  • 30 de diciembre, 2022
  • Asmara (Eritrea) (AICA)
El obispo de Segheneity, monseñor Fikremariam Hagos, y el padre Mehretab Stefanos fueron liberados tras permanecer más de dos meses en prisión.
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Un obispo y un sacerdote arrestados y detenidos en Eritrea el 15 de octubre pasado fueron puestos en libertad. “¡Qué magnifica noticia!”, manifestaron desde la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), agradeciendo a todos los que “no han dejado de rezar por ellos durante estas largas semanas”. 

El obispo de Segheneity, monseñor Fikremariam Hagos Tsalim había sido detenido el 15 de octubre en el aeropuerto internacional de Asmara, capital de Eritrea, por agentes de los servicios de seguridad del país al regresar al país, tras un viaje a Europa. Desde entonces, y aunque representantes de la Iglesia han inquirido al gobierno sobre los motivos de tan grave acción, no ha habido ninguna explicación oficial que justificara la detención de los religiosos.

Sin embargo, se sabía -según la Agencia Fides- que habían sido enviado a la prisión de Adi Abeto, donde también se encontraban dos sacerdotes, los padres Mehretab Stefanos -párroco de la iglesia de San Miguel de Segheneity, ahora también en libertad- y el padre Abraham, sacerdote capuchino detenido por las autoridades en la localidad de Teseney.

La detención del obispo puso de manifiesto el clima de tensión existente entre la Iglesia y las autoridades de Eritrea. En junio de 2019, las autoridades cerraron 21 unidades hospitalarias administradas por la Iglesia Católica, dejando sin atención a unas 170 mil personas, lo que provocó una fuerte protesta de la jerarquía episcopal.

Aproximadamente un mes después, más de cien cristianos fueron arrestados, y algunas monjas que trabajaban en establecimientos de salud también fueron expulsadas del país.

Todos estos incidentes reforzaron la imagen de Eritrea como la “Corea del Norte de África”, ya que está gobernada por un régimen particularmente represivo en lo que respecta a la libertad religiosa.

Como muestra de ello, en febrero de este año murió, mientras estaba bajo arresto domiciliario, Abuna Antonios, patriarca de la Iglesia Ortodoxa del país. El hecho de que tuviera 94 años, y que se hubieran hecho numerosos pedidos relacionados con su liberación, no fue suficiente para persuadir a las autoridades, que lo mantuvieron aislado durante unos 15 años.+