Sábado 3 de diciembre de 2022

Encuentro de espiritualidad popular en Cruz del Eje

  • 12 de septiembre, 2022
  • Cruz del Eje (Córdoba) (AICA)
Participaron unos 150 representantes de las comunidades de la diócesis, catequistas, docentes, seminaristas y sacerdotes, entre otros. La espiritualidad popular fue el eje central del encuentro.
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La diócesis de Cruz del Eje llevó a cabo el jueves 8 de septiembre en Villa Cura Brochero un encuentro de formación laical sobre espiritualidad popular convocado por el obispo, monseñor Hugo Ricardo Araya, que convocó  a unos 150 representantes de las distintas comunidades, catequistas, servidores de santuarios, miembros de consejos pastorales, docentes, ministros extraordinarios de la comunión, jóvenes, sacristanes, guías del parque Temático “Brochero Santo”, diáconos permanentes, seminaristas y sacerdotes.

El encuentro comenzó con una conferencia en el salón “Mi Purísima”, a cargo del presbítero Enrique Ciro Bianchi, de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos. El sacerdote es licenciado en teología dogmática por la Universidad Católica de Buenos Aires y desde hace varios años se dedica al estudio del cristianismo popular siguiendo las reflexiones del presbítero Rafael Tello. 

El sacerdote animó a ver esta espiritualidad como un “auténtico modo de vivir la fe, que no hay que considerar como inferior, es el Espíritu Santo que actúa en el pueblo”. “Ante las expresiones de piedad popular tenemos que tener una actitud de respeto y detenernos a pensar que el Espíritu Santo nos lleva a expresar así nuestra fe. Esa actitud nos hace levantar la mirada afuera de nuestro ‘corralito’, señaló”. 

En esa línea, dijo que “el Espíritu Santo es como la primavera que no prefiere el jardín y hace florecer en todos lados”, porque “uno de los pecados nuestros, de los que nos sentimos llamados a trabajar en la evangelización, es el ‘ombliguismo’. Creemos que el modo en el que nosotros vivimos la fe es el único que está bien, y queremos que todos la vivamos así. Es imposible, el cristianismo no es monocultural, tiene muchos rostros, y tantas maneras de vivirlo como culturas existen”, agregó. 

“Tenemos que pensar la pastoral considerando que esto es una riqueza, que también nos da una forma nueva de concebir la comunidad como fermento en la masa, y no como un grupo donde debería entrar todo el pueblo”.

Luego se realizó un taller por grupos que compartieron sus experiencias de religiosidad popular en sus comunidades y plantearon algunas dudas al expositor. Alrededor del mediodía, todos los participantes se dirigieron en procesión hacia el santuario Nuestra Señora del Tránsito y Santo Cura Brochero, donde monseñor Araya dirigió un mensaje a los presentes,  y mediante el cual expresó que la temática del encuentro se relacionaba con el camino pastoral que “queremos transitar como Iglesia diocesana y a la luz de nuestro lema: ‘Con el gusto de ser pueblo, compartamos la alegría del Evangelio’”.

Al finalizar el encuentro, monseñor Araya expresó su gratitud a los participantes y les recordó las palabras del papa emérito Benedicto XVI, hablando sobre espiritualidad popular: 

“Esta religiosidad se expresa también en la devoción a los santos con sus fiestas patronales, en el amor al Papa y a los demás pastores, en el amor a la Iglesia universal como gran familia de Dios que nunca puede ni debe dejar solos o en la miseria a sus propios hijos. Todo ello forma el gran mosaico de la religiosidad popular que es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar” (cf. Benedicto XVI, discurso en la sesión inaugural de la V Conferencia general del episcopado latinoamericano en Aparecida, Brasil. 13 de mayo de 2007).

El prelado destacó también que “siempre hay que rescatar lo bueno que hay en cada cosa. Ustedes le preguntaron al padre Bianchi qué actitud tener ante las devociones populares como al Gauchito Gil o la Difunta Correa. Ahí también tenemos que rescatar lo bueno”.

“Pensemos que la gente le pide a Dios confiando en la intercesión de alguien. Le pide a Dios. No podemos promover esa devoción, pero tampoco podemos dejar de rescatar lo auténtico que hay en esta expresión de fe, porque si no es como dice el dicho: ‘se lava al niño y se tira el agua y el niño'”.

Finalmente, el obispo de Cruz del Eje reafirmó que es a través del respeto “el modo de acercarnos a la espiritualidad popular, y a cualquier otro modo de espiritualidad, y también a aquellos que no entienden esto o tienen prejuicios, a todos tratarlos con amor”.+