Martes 9 de agosto de 2022

En la fiesta de la Merced, monseñor Zecca llamó a reconciliarse y perdonar

  • 26 de septiembre, 2016
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
Ante miles de peregrinos que llegaron a la capital tucumana, el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, presidió este sábado 24 de septiembre la procesión y la misa central en honor de Nuestra Señora de la Merced, en la que advirtió que "los argentinos no estamos reconciliados y no lo estaremos nunca si no somos capaces de perdonarnos, y no nos perdonaremos si no acudimos a la fuente de la misericordia que es el misterio pascual hecho presente en cada Eucaristía".
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El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, presidió este sábado 24 de septiembre la procesión y la misa central en honor de Nuestra Señora de la Merced, generala del Ejército Argentino y patrona de los tucumanos, en el marco del CCIV aniversario de la Batalla de Tucumán, el CIV aniversario de su coronación pontificia y en el Bicentenario de la Declaración de la Independencia.

Las actividades comenzaron con el traslado de la imagen histórica de Nuestra Señora de La Merced al atrio de la basílica menor anunciada por el repique de campanas y recibida por los fieles y devotos mientras la Banda de Música del Liceo Provincial Gregorio Aráoz de La Madrid interpretaba marchas patrióticas.

Miles de peregrinos llegaron hasta la capital provincial para las celebraciones, a los que se sumaron miembros de agrupaciones gauchas.

La imagen de la Virgen de la Merced fue llevada luego desde el santuario basílica hacia el colegio de las Hermanas Esclavas, donde en 1812 el general Manuel Belgrano y las tropas del Ejercito del Norte pasaron la noche tras la batalla. La procesión se detuvo en la explanada de la Casa Histórica, donde se rezó la Oración por la Patria. Este trayecto fue acompañado por el tañir de las campanas de la catedral y la iglesia de San Francisco de Asís.

"El significado de esta casa donde se declaró la Independencia hace 200 años es importante porque se une el gesto patrio y familiar. Nuestra madre nos acompaña hace 451 años", expresó el presbítero Carlos Sánchez, párroco del santuario basílica de La Merced.

A partir de las 17, en la Plaza General Belgrano, se congregaron las autoridades religiosas y civiles para el acto protocolar durante el cual se rindió homenaje al General Belgrano y la Cofradía de Nuestra Señora de La Merced hizo entrega de los escapularios a los integrantes del último año del Liceo Gregorio Aráoz de La Madrid.

Luego se realizó la procesión en honor de la Virgen Generala que, tras recorrer 14 cuadras, arribó a la Plaza Independencia, y los peregrinos dieron la bienvenida a su Patrona en el atrio de la catedral.

Estuvieron presentes el gobernador de Tucumán, Juan Manzur y su esposa Sandra Mattar; la ministra de Salud, Rossana Chahla; el ministro del Interior, Miguel Acevedo, y el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, entre otros.

La Eucaristía fue presidida por monseñor Zecca y concelebrada por el presbítero Marcelo Barrionuevo, párroco de la catedral Nuestra Señora de la Encarnación; el arzobispo emérito de Tucumán, cardenal Luis Héctor Villalba y el presbítero Carlos Sánchez, párroco del Santuario Basílica de Nuestra Señora de La Merced.

En la homilía, monseñor Zecca contextualizó la festividad de Nuestra Señora de La Merced con el bicentenario patrio y el Año de la Misericordia, reflexionó sobre la relación entre justicia y misericordia, exhortó a la reconciliación y al perdón entre los argentinos e hizo referencia a ciertas realidades actuales y problemas de la sociedad.

"Cuánto dolor, cuánta guerra que sufren pueblos enteros, cuánto odio y persecución hacia los cristianos, cuántos hermanos nuestros excluidos de un sistema mundial que parece apoyarse en un desequilibrio tan hondo que hace que para que una minoría viva ostentosamente haya una inmensa mayoría que no tiene asegurado lo elemental para vivir. Cuánto terrorismo, cuánta inseguridad, cuánta violación de derechos humanos elementales como el derecho a la vida, a un trabajo digno, cuánta esclavitud de hermanos sometidos al flagelo de la droga", lamentó.

"Por ello urge la acción misericordiosa, pero nunca desgajada de su núcleo más profundo que es el misterio pascual, que hay que anunciar, testimoniar y convertir en oración. Hoy nos hemos reunido para eso: para implorar a Dios misericordia sobre cada uno de nosotros, sobre nuestro pueblo y sobre el mundo y a pedir a la Virgen, Madre de Misericordia, que interceda ante Dios para que alcancemos misericordia", alentó.

Monseñor Zecca advirtió que "los argentinos no estamos reconciliados y no lo estaremos nunca si no somos capaces de perdonarnos, y no nos perdonaremos si no acudimos a la fuente de la misericordia que es el Misterio Pascual hecho presente en cada Eucaristía".

"Volvamos nuestro corazón a Jesús que ofreció su vida por nosotros e imploremos a Nuestra Señora de la Merced, Madre de Misericordia, que bendiga a nuestro pueblo y nos convierta a todos en verdaderos hermanos capaces de dar y de pedir perdón y de iniciar una etapa, la del tercer centenario, superando nuestras diferencias y trabajando todos juntos por el bien de nuestra Patria que necesita, especialmente en estos momentos, el compromiso de todos para superar nuestras dificultades", concluyó.+

Texto completo de la homilía