Miércoles 6 de julio de 2022

El Vaticano pide invertir en cuidados paliativos y no abandonar al enfermo

  • 4 de noviembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"El no a la eutanasia es claro", dijo monseñor Vincenzo Paglia, en el Congreso sobre "Tecnología y final de la vida: la primacía del acompañamiento"
Doná a AICA.org

Monseñor Vincenzo Paglia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, expuso en el Congreso Internacional de los Caballeros de Malta en Roma sobre el tema “Tecnología y final de la vida: la primacía del acompañamiento”.

Citando un pasaje del Catecismo que establece claramente la legitimidad de rechazar el uso de medios terapéuticos desproporcionados, monseñor Paglia recordó que el Magisterio de la Iglesia “excluye claramente la legitimidad de las opciones que suprimen la vida (eutanasia y asistencia al suicidio), pero asume con igual claridad la diferencia entre matar y dejar morir”. Mientras que la primera, en las diversas formas que puede adoptar, se considera siempre ilícita, la segunda se considera lícita cuando estamos en presencia de un trato desproporcionado".

Es necesario el diálogo entre los profesionales sanitarios y el enfermo. Los primeros "tienen la competencia", subrayó el prelado, "para comprobar la idoneidad clínica del tratamiento". 

La persona enferma "tiene la palabra decisiva en lo que respecta a su propia salud y a las intervenciones médicas en su cuerpo". Por lo tanto, será necesario proporcionar la información más completa posible, una comunicación abierta y un diálogo colaborativo tanto con el equipo de tratamiento como con los seres queridos que acompañan al paciente".

El "no" a la eutanasia es claro e inapelable.

Para monseñor Paglia, hay dos instrumentos que pueden ayudar a los pacientes, a las familias y al personal sanitario: Las disposiciones anticipadas de tratamiento son "un instrumento válido para respetar la voluntad del paciente en la valoración de la proporcionalidad, que es el criterio fundamental que legitima el uso de los medios terapéuticos en medicina".

El segundo instrumento se refiere a los cuidados paliativos. "Valorar la fase terminal, como en la instancia original de los Cuidados Paliativos, significa introducir el tiempo de la muerte en el campo de las relaciones, para ayudar a vivirlo en el sentido que la persona pretende dar a la finalización de su vida". La experiencia clínica y docente demuestra que pocos estudiantes, tanto de medicina como de enfermería, parecen dispuestos a dedicarse al cuidado de personas cercanas a la muerte, y especialmente de ancianos, considerando este campo profesional como escasamente gratificante en comparación con otras especialidades más demandadas.

El presidente de la Pontificia Academia para la Vida subrayó que "hay que dar un nuevo espacio a las relaciones y a la escucha de las emociones, que expresan la dimensión propiamente humana del morir". 

Este es el problema que la cultura de los cuidados paliativos está llamada a abordar. Si no es capaz de hacerlo, se corre el riesgo de que este proyecto, que nació con la intención de mejorar personal y socialmente la fase final de la vida terrenal (y el paso a la vida eterna), acabe reduciéndose a una forma más de medicalización de la muerte".+