Miércoles 25 de mayo de 2022

El seminario castrense dio gracias a Dios en su primer aniversario

  • 16 de diciembre, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
El obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, presidió la misa de acción de gracias en el primer aniversario del seminario diocesano San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero.
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El obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, presidió en la tarde del domingo 12 de diciembre, una misa en acción de gracias al cumplirse un año de la apertura del seminario castrense San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero.

La Eucaristía tuvo lugar en la capilla del seminario, en la ciudad de Buenos Aires, donde luego de la celebración, la orquesta de cuerdas de la Gendarmería Nacional ofreció un concierto.

Concelebraron la misa el vicario general, monseñor Gustavo Acuña; el canciller y capellán mayor de la Armada Argentina, presbítero Francisco Rostom Maderna; el capellán mayor de la Fuerza Aérea, presbítero César Tauro; el capellán mayor de la Gendarmería, presbítero Jorge Massut; el rector del seminario, presbítero Daniel Díaz Ramos; el vicerrector del seminario, presbítero Diego Pereyra; y los capellanes castrenses presbíteros Enrique Saguier Fonrouge, Luis Ioele y Ricardo González.

En su homilía, monseñor Olivera expresó su alegría por "poder compartir juntos el gozo de estar en nuestro seminario castrense San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero, donde se forman los futuros sacerdotes de nuestra diócesis”.

"En este tiempo de Adviento, nos preparamos para recordar un acontecimiento de hace más de dos mil años”, recordó el obispo. "El Emmanuel, el Dios con nosotros, no es sólo el momento de la Encarnación, sino todos los momentos de nuestra vida y esta fue la promesa del propio Jesús: 'Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos'. Hasta el fin del mundo, esta realidad del Dios con nosotros nos llena de consuelo, nos colma de alegría”.

"Este don, este regalo de la alegría, es fruto de la certeza de que Dios nos ama: tanto amó Dios al mundo, podríamos decir, tanto nos amó a cada uno de nosotros, que no nos dejó liberados a nuestra suerte. El pecado había producido en el hombre la ruptura de la relación con Dios, la imposibilidad de poder verlo a Dios cara a cara, y había producido lo más dramático de la condición humana, que es la muerte”.

"Esta salvación de Jesús, que es el rostro visible del Dios invisible, nos dio la posibilidad de volver a contemplar al Señor y poder  vivir para siempre en su presencia".

Finalmente, recordó que “todos estamos llamados a responder qué debemos hacer, y a cumplir esta invitación de Dios de vivir en el gozo, en la alegría de saber que su cercanía, esa cercanía que no termina, es la causa de nuestra alegría siempre. Un cristiano, un seguidor de Jesús, es testigo de la alegría que nos da saber del amor grande que Dios nos tuvo”.

Antes de la bendición del obispo, el rector del seminario, presbítero Daniel Díaz Ramos, expresó: “Damos gracias a Dios que nos permite terminar este año, no con pocos desafíos", reconoció. "Gracias monseñor Santiago por permitirnos ser parte de su sueño del seminario propio y de delegar en el presbítero Diego Pereyra y en mí, el estar al frente del seminario castrense de la Argentina".

"Gracias a los profesores, cuyo aporte específico nos amplía horizontes de sabiduría y calidez humana, gracias a mis hermanos sacerdotes, también gracias a los colabores de distintas fuerzas y amigos. Y gracias a los seminaristas, razón de ser del corazón de la diócesis, nuestro seminario, quienes fueron creciendo como hermanos de la familia castrense y se van configurando cada día como futuros servidores de los que sirven a la Patria”.

Al finalizar la Eucaristía, los presentes acompañaron al obispo al jardín del seminario, para escuchar la presentación de la orquesta de cuerdas de la Gendarmería Nacional Argentina que interpretó clásicos de la música, bandas sonoras y villancicos, cerrando con "Kilómetro Once".+