Jueves 20 de enero de 2022

El Papa animó a las Ursulinas a una "elección misionera valiente en un mundo globalizado"

  • 4 de octubre, 2019
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Audiencia con las participantes en el Capítulo General de la Unión Romana de la Orden de Santa Úrsul
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Sean capaces de una “elección misionera valiente, capaz de transformarlo todo”, pidió el papa Francisco a las participantes en el Capítulo General de la Unión Romana de la Orden de Santa Úrsula (Ursulinas) al recibirlas en la Sala Clementina.



En su discurso, Francisco subrayó la importancia del ser misioneras de un mundo globalizado, partiendo del tema de su Capítulo General: “Comunidad global, vamos hacia una nueva vida”.



Constatando que nuestra época “cada vez más interconectada y habitada por pueblos que han pasado a formar parte de una comunidad global”, el pontífice señaló a las casi 90 religiosas presentes que los desafíos que se deben enfrentar están cada vez más cerca y ya nadie puede decir "esto no me concierne".



La protección de los derechos humanos, la conquista de la libertad de pensamiento y de religión, la evangelización de los lejanos y de los vecinos -comenzando por uno mismo-, la justicia social, la protección del medio ambiente y la búsqueda común del desarrollo sostenible, el advenimiento de una economía humanista, de una política verdaderamente al servicio del hombre no son "problemas de los demás", sino que son nuestros problemas, son mis problemas; ya no conciernen sólo a un pueblo o a una nación, sino al mundo entero.



En este contexto, el Papa puso como ejemplo la “quema de la Amazonía” asegurando que “no es sólo un problema en esa región”, sino que “es un problema global”. Y lo mismo afirma del “fenómeno de la migración”: “no afecta sólo a algunos Estados, sino a la comunidad internacional, y así sucesivamente”.



El Pontífice retoma la invitación esperanzadora expresada en la segunda parte del tema del Capítulo General de la Unión Romana de la Orden de Santa Úrsula “Hacer nueva vida” para explicar que “ir hacia una nueva vida” es posible abriendo las puertas a Cristo e imitándolo en la caridad, volviéndose cercano a todo hombre y mujer de cada lengua, pueblo y nación, con gran respeto por la diversidad del otro, tanto cultural como religiosa”. De ahí su llamado a las religiosas:



Así también ustedes, queridas hermanas, con el respeto a su identidad personal y a la originalidad carismática que las caracteriza, están llamadas a "hacer nueva vida", a llevar un soplo de vida nueva hasta los confines de la tierra, sabiendo estar con responsabilidad en medio de los diferentes pueblos, naciones y culturas, para que el mensaje de fe, esperanza y caridad que traéis pueda atraer a las personas a Cristo.



En el contexto “internacional e intercultural” actual, el Santo Padre invita a las religiosas “a buscar, en un clima de oración, los instrumentos adecuados para que al perseguir sus objetivos individuales y comunitarios no pierdan de vista el vasto horizonte de la humanidad por el que Jesús dio su vida”.



Espero para toda la Unión Romana de la Orden de Santa Úrsula una opción misionera valiente, capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, las lenguas y las estructuras de gobierno y de apostolado se conviertan en canales adecuados para la evangelización del mundo de hoy.



Para ello, explica a continuación el Papa, “es necesaria una conversión pastoral de las estructuras, para que estén cada vez más orientadas a la misión, ‘en salida’, porque si no es ‘en salida’ no es Iglesia, para favorecer la respuesta de todos aquellos a los que Jesús ofrece su amistad”.



“Ustedes, queridas hermanas, están llamadas a dar este testimonio como hijas fieles de Santa Ángela Merici, encontrando una inspiración renovada en su carisma, para responder a la sed de este mundo, que en última instancia está sediento de Cristo y de su Misericordia”.



Por lo que el Papa invitó a las religiosas a “cuidar atentamente la vida espiritual”. “Es el amor a las personas la fuerza que favorece el encuentro con Dios y la vida espiritual misma. Por eso, si quieren crecer en la vida espiritual, no pueden dejar de ser misioneras”, concluyó Francisco.+