Jueves 18 de agosto de 2022

El Card. Sandri agradeció la obra de la Orden del Santo Sepulcro

  • 7 de noviembre, 2018
  • Roma (Italia) (AICA)
"La Congregación para las Iglesias orientales, por un lado, y la Orden del Santo Sepulcro, por otro, no se han creado a lo largo de la historia para preservar algo arqueológico o antiguo, sino la vida concreta de nuestros hermanos y hermanas cristianos en Tierra Santa", expresó el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, en su discurso, pronunciado hoy en Roma, con el que se presentó la Asamblea quinquenal de la Orden del Santo, institución pontificia, dedicada a sostener a la Iglesia en Tierra Santa.
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La Orden del Santo Sepulcro, institución pontificia, dedicada a sostener a la Iglesia en Tierra Santa, presentó este mediodía, en Roma, su Asamblea quinquenal, en la que participan todos los responsables internacionales de la Orden junto con representantes de la Secretaría de Estado y la Congregación para Iglesias Orientales, que tendrá lugar en el Crowne Plaza St. Peter´s Hotel en Roma del 13 al 16 de noviembre.

Durante la presentación intervinieron el cardenal Edwin O´Brien, gran maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales; el embajador Leonardo Visconti di Modrone, gobernador general de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, bajo la guía de la Santa Sede, lleva a cabo su asamblea general -llamada Consulta- cada 5 años en Roma.

La próxima semana, esta Consulta discutirá la tarea de los 64 lugartenientes locales en 40 países que son responsables de coordinar las actividades de sus miembros. Los casi 30.000 miembros de la Orden están activos en Europa, el Pacífico, Sudáfrica y las Américas. Cada lugarteniente trabaja en estrecha colaboración con un Gran Prior de la jerarquía local.

En su discurso el Gran Maestro de la Orden destacó la generosidad de los caballeros y damas que "sostienen la mayor parte del programa pastoral, educativo y humanitario del Patriarcado Latino en Israel, Jordania y Palestina" el purpurado explicó que "cada miembro se compromete a rezar por la Iglesia en Tierra Santa y a efectuar un peregrinaje para mostrar su solidaridad con nuestros hermanos cristianos allí presentes".

"La nuestra ?dijo a continuación- es una orden laica pontificia de hombres y mujeres con obispos y sacerdotes miembros para el apoyo espiritual. De hecho, el primer propósito de nuestra Orden es desarrollar la vida espiritual de cada uno de nuestros miembros. Este será un tema central en nuestra discusión la próxima semana mientras rezamos por la intercesión del beato Bartolo Longo, el único miembro laico de la Orden que ha sido beatificado".


Card. Sandri: Apoyar a las comunidades cristianas
"La Congregación para las Iglesias orientales, por un lado, y la Orden del Santo Sepulcro, por otro, no se han creado a lo largo de la historia para preservar algo arqueológico o antiguo, sino la vida concreta de nuestros hermanos y hermanas cristianos en Tierra Santa", expresó a su turno el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

El cardenal Sandri destacó en su discurso que "los tristes acontecimientos de los últimos años, especialmente en Siria y en Irak, sin olvidar Egipto, y la continua tensión sobre el futuro entre Israel y Palestina, hicieron que todo el mundo haya tomado conciencia de que en esas tierras todavía hay alguien que siempre vivió allí perteneciendo a Cristo, y se activaron muchos esfuerzos para que puedan continuar viviendo en paz y finalmente con la plenitud del estado de ciudadanos y no solo como ?minoría?".

Sin embargo dijo el cardenal argentino "no bastó, pues, el Sínodo Especial para el Medio Oriente de 2010 para despertar nuestras conciencias. A pesar de ello, en la serenidad como en las páginas dolorosas está la vida de la Iglesia, está la alegría de los niños nacidos de nuevo en Cristo, el don mutuo de amor de los esposos, -incluso entre las ruinas de Maaloula u otras ciudades destruidas en Siria- está el cuidado de los discapacitados, los ancianos, la formación de los jóvenes a través de escuelas y universidades", destacó.

"Existe, pues, la vida de gente concreta, cristiana como nosotros: en el bienestar de Occidente se nos pide que vivamos la fe en plenitud, con ese despertar de la alegría del Evangelio al que nos sigue llamando el Papa Francisco", añadió el cardenal Sandri.

Por lo tanto señaló "esto es para hacernos entender que cuando vayan a Tierra Santa "no sólo sea para ver las piedras de los santuarios y los restos de los testimonios bíblicos, sino también para conocer a las comunidades cristianas, con su vida, sus retos y sufrimientos, su caridad cotidiana".

El purpurado agradeció a la Orden del Santo Sepulcro por el "esfuerzo extraordinario" de contribuir al trabajo de reorganización no solo administrativo del Patriarcado Latino de Jerusalén. Entre estas colaboraciones el cardenal Sandri destacó la "plena sostenibilidad de la Universidad de Madaba, en Jordania".

Al respecto advirtió que "ese sueño quizás demasiado ambicioso ha chocado por un lado con la evolución de los conflictos regionales, poniendo en peligro la iniciativa patrocinada por el patriarca emérito Fouad Twal, y por otro con una gestión administrativa difícil". Seguidamente el cardenal Sandri se refirió a otra laudable iniciativa: el centro de Effatà para niños sordomudos, que visitará dentro de pocas semanas.

El prefecto del dicasterio para las Iglesias Orientales concluyó, citando al papa san Pablo VI, "continúen amando esos Santos Lugares, con una predilección siempre más intensa y piadosa; sigan buscando y honrando la tierra santificada por los pasos del Hijo de Dios que se hizo Hijo de hombre; continúen promoviendo las obras de religión, educación y caridad que atestiguan la presencia tenaz y amorosa de la Iglesia católica; aumenten, si pueden, su esfuerzo de beneficencia espiritual y corporal con esas poblaciones, y que vean que su Cruzada quiere ser la de caridad, la de armonía, la de paz; la del Evangelio de Cristo, que al servicio de la Iglesia Católica y de sus hijos más fieles e industriosos, no quiere nada más que la verdadera salvación de todos".+